En el juicio que se lleva a cabo la Cámara Penal 2 provincial por el homicidio de Matías Auderut en los alrededores del bar “Say No More”, de la Av. Illia de la ciudad de San Luis, declararon 4 testigos.

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Una de ellos es una exempleada de ese comercio, Camila Calvo, quien afirmó que vio cómo frente a ella uno de los agresores “le abolló la cabezaa la víctima con una llanta de bicicleta usada para hacer malabares.

Matías Auderut

También declaró Andrea Torresi, la médica que atendía a Auderut porque tenía hemofilia, una dificultad en la coagulación de la sangre. Ella descartó que él haya fallecido producto de esa deficiencia o que esta haya incidido en su muerte.

La causa de muerte fue el traumatismo de cráneo que causó un hematoma y pérdida de masa encefálica que sufrió a manos de quienes lo atacaron ese 30 de diciembre de 2018 por la madrugada.

También, previo al ingreso de los testigos, el tribunal exhibió 2 videos que filmó una persona que esa noche estaba cerca de la esquina de Illia y Constitución, y que luego aportó a la familia del herido.

Los registros son cortos. En uno de ellos, si bien no se ve de forma directa el ataque, se observa cómo un hombre mueve de arriba a abajo la rueda con furia, quedando implícita la acción correspondiente a los golpes que le efectuaron en la cabeza con ese elemento.

Calvo trabajaba en “Say No More” cuando ocurrió el crimen. Recordó que un empleado de seguridad del bar sacó a Auderut del local, que él regresó y luego le pegó a uno de los integrantes del grupo que luego le daría el mortal golpe.

En cuanto al estado de todos los partícipes del problema, dijo que estaban excedidos de alcohol y de sustancias”, y que tenían un nivel de violencia muy elevado.

A su vez, Calvo relató: “Le abollaron la cabeza en mi cara, con la llanta, 2 veces. Fue incrustándosela”, y aseguró que a Auderut también le dieron “picanazos”.

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Otros 2 hombres declararon, de apellido Rivero y Molina. Si bien estuvieron esa noche en el bar, no fueron testigos de la golpiza. Rivero contó que el joven tenía la entrada prohibida porque cuando tomaba de más se ponía conflictivo. Molina, por su parte, era mozo de “Say”, pero aseguró que atendía las mesas de adentro y que no presenció el hecho.