La mujer de 81 años iba a atenderse al Ramos Mejía, en la capital puntana, hasta que un motociclista la atropelló.


El Sanatorio Ramos Mejía en la capital puntana hace muchos años que es centro de críticas por parte de los ciudadanos, pero sobre todo de los jubilados. Este jueves por la mañana una mujer de 81 años fue atropellada por un motociclista justo en la puerta de la clínica y, a pesar de todo el movimiento de gente e incluso de la Policía, ningún médico o profesional de la salud se dignó a salir y asistirla. 

El hijo de la víctima aseguró que por suerte la mujer está fuera de peligro pero está evaluando la posibilidad de hacer una denuncia por abandono de persona, publicó El Diario de la República.

La anciana estuvo unos 20 minutos tirada en el piso helado.

La pesadilla para la mujer comenzó minutos despues de las 8 cuando cruzaba la av. Illia y Omar Benítez, que se dirigía a su trabajo en una moto Zanella ZR, comentó que la anciana, Nilda Moyano, se cruzó de improviso desde el boulevard central y que no pudo esquivarla, declaró a Radio FM Lafinur.

“No la agarré de lleno con la moto sino que le pegué con el brazo izquierdo a la altura de la cara o el cuello y la señora cayó. Inmediatamente dejé mi moto tirada porque lo único que me interesaba era ver como estaba”, explicó el motociclista.

Benitez y una testigo del accidente, Mirtha Marchán, ingresaron al sanatorio a pedir ayuda, pero en la administración le dijeron ‘ya van’, “pero nunca salió nadie. Entré, pedí auxilio y no salió nadie”, remarcó el hombre.

La testigo dijo que el motociclista cruzó en verde y después apuntó contra el sanatorio: “Se negaron a cruzarse, y estábamos prácticamente en la vereda. Es inhumano. Esto es abandono de persona y no duden que como ciudadana voy a denunciarlo”.

Minutos después, con los policías en el lugar, llegó la ambulancia del Sempro que asistió a la mujer y la trasladó al Hospital San Luis.

Pero lo mas insólito es que luego la ambulancia volvió para que la anciana fuera atendida en el Sanatorio Ramos Mejía.

“Después de que hicieron volver a la ambulancia la metieron en una habitación y le dieron un calmante. Tiene raspones en los brazos, las piernas y la cara. Dicen que tienen que hacerle una radiografía pero nadie se acercó a decirme qué tiene”, se quejó Sergio Ferreyra, hijo de la mujer accidentada.





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