Diez años después, la Cámara del Crimen N°1 de la provincia de San Luis lo condenó a Sebastián Gonzáles Abarca a seis años de prisión.


La Cámara del Crimen N°1 de la provincia de San Luis condenó a seis años de prisión a Sebastián Gonzáles Abarca, de 38 años, por encontrarlo responsable de abusar de dos niñas de 3 años que concurrían a un jardín maternal del que era dueño, informaron este viernes fuentes judiciales.

La condena fue por “abuso sexual simple agravado por ser encargado de la guarda” tuvo lugar el jueves, 10 años después de que se realizara la primera denuncia a González Abarca, y durante todo ese tiempo el abusador permaneció en libertad.

El tribunal conformado por Silvia Aizpeolea, Jose Luis Flores y Gustavo Miranda Folch, valoraron como agravante la defraudación de la confianza de las víctimas y sus padres, y como atenuantes su falta de antecedes.

Para el abogado defensor de las víctimas, Hugo Scarso, hubo prueba abundante y suficiente de los abusos, entre las que citó las pericias psicológicas realizadas al acusado donde se rebeló un estado de “inmadurez” en su personalidad.

La denuncia fue realizada a finales de 2009 por los padres de una de las niñas atacadas, quienes observaron como su hija se realizó autolesiones, se negaba a higienizarse y tenía una notable agresividad que fue evaluada por profesionales psicólogas y pediatras.

Para la Defensora de Niñez y Adolescencia de San Luis, Gabriela L’Huiller, el hombre se valió de la confianza de los padres y de las víctimas y en su accionar “vapuleó y menospreció” el derecho superior de las víctimas.

González Abarca comenzó a ser juzgado el 15 de mayo último y en su defensa aseguró que la denuncia del padre de una de las niñas estuvo motivada por su negativa a venderle el fondo de comercio de la guardería.

En su declaración, contó que antes de abrir el jardín trabajó casi tres años en un colegio privado de la ciudad de San Luis donde fue preceptor y cumplió tareas administrativas y que nunca tuvo ningún inconveniente en esa escuela a la que renunció para iniciar el emprendimiento de su guardería, donde trabajaba su pareja y su hijo.

En la guardería, que fue cerrada en 2011, recibían chicos que tenían entre 45 días y 4 años.

Fuente: Telam.






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