Desde hace algunos años en Argentina empezaron a visibilizarse ciertos reclamos del sector de trabajadoras de casas de familia en búsqueda del reconocimiento de una serie de derechos. En este marco, Estela Marys Salazar, secretaria general del Sindicato de Trabajadoras de Casas de Familia, contó a Vía País cómo es la situación que viven hoy las mujeres empleadas en este tipo de trabajos.

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La sindicalista habló también de la lucha permanente por los derechos laborales y de los históricos pedidos de blanqueo de este trabajo, entre otras cosas. Además, contó qué es lo que motiva a las trabajadoras de casas de familia a organizarse y reclamar por la ampliación de sus derechos.

Vía País: ¿Cómo está hoy la situación de las trabajadoras de casas de familia?

Estela Marys Salazar: La situación está igual que para cualquier trabajador de la República Argentina. Después de esta pandemia hemos sufrido muchísimas bajas. Además, tenemos compañeras que antes trabajaban 8 horas y ahora trabajan 4. Y peor aun las que trabajan en negro, que es un sector mayoritario. En esos momentos se agudizó mucho más el problema.

VP: ¿Cuántas trabajadoras de casas particulares hay en San Juan?

EMS: Trabajadoras registradas, que tenemos a través del gremio, son 700 personas, pero tenemos un grupo de empleadas en negro que está superando las mil chicas. Se ha avanzado mucho, pero muy minuciosamente y tratando que las compañeras sepan de sus derechos, que las patronas entiendan que la parte patronal es muy importante para que las chicas estén registradas. Por ejemplo, una chica que está en negro tiene un pequeño accidente adentro de su vivienda. No está cubierta una ART, no tiene obra social. Ahí va a tener que pagar la patronal, y va a tener que pagar el doble. Porque la chica tuvo un accidente laboral. Tenemos que tomar consciencia que la persona que nos acompaña todos los días y que le dicen que “son de la familia”, no, no somos de la familia, somos trabajadoras. Estamos en el siglo XXI, en la era de internet, y todavía la patronal cree que somos del siglo pasado, estamos en una época que ha avanzado muchísimas cosas. Somos trabajadoras, tenemos una ley, un convenio colectivo de trabajo, el convenio 189, hoy tenemos un convenio 190 que hace muy poquito tiempo Argentina apoyó ese convenio, que es para todas las trabajadoras que sufren acoso sexual. Yo creo que hemos avanzado en muchas cosas, por primera vez en el país se va a cobrar la antigüedad en su trabajo, es histórico.

VP: ¿Desde el sindicato se han desarrollado protocolos o procedimientos para actuar ante los casos de acoso sexual?

EMS: Nosotros hemos actuado en dos graves casos, de una compañera que fue acosada y golpeada por una ex pareja dentro del lugar de trabajo. Para nosotros fue muy importante y vivimos permanentemente diciéndole a las chicas del cuidado, el protocolo, el que “no me toques”, que entiendan las compañeras que son las empleadas que van a realizar un trabajo, como corresponde. Las empleadas de casas particulares tenemos un grave problema que es muy diferente a otra actividad. Un ejemplo, te pasa algo adentro de una fábrica, tenés varios compañeros que te van a defender, pero si vos sos empleada de casa particular, es diferente. Y es menos creíble a veces cuando vas a denunciar, y a veces no creen. Y pasa lo que ha pasado desde hace años, no es de ahora. Ha pasado siempre.

VP: ¿Las trabajadoras sufren estigmatización y discriminación?

EMS: Sí, y lo charlamos y lo decimos. Varias compañeras sufrieron y siguen sufriendo. Tenemos la ley pero seguimos sufriendo acosos y discriminación personal de las empleadoras. Te doy otro ejemplo: una de las compañeras, trabajaba en X caso, la señora se cambiaba la ropa interior y ¿quién la tenía que alzar? La empleada. Pero yo digo una cosa, somos seres humanos, somos personas. Además de insultos, cosas “no servís para nada”, y ese tipo de cosas. Denigraciones, las compañeras salen mal psicológicamente, llegan a sus casas mal. Yo no sé si una patrona en su trabajo, donde se desempeña hace lo mismo. Y yo te aseguro que no hacen lo mismo. Yo tuve el orgullo hace unos días, de una compañera nuestra, lo digo con orgullo porque esa chica se sacrificó para no ser denigrada, se recibió de profesora de danza para chicos con discapacidad. Una empleada de casa particular que se cansó que la maltraten, que la acosaran, y dijo un día “voy a estudiar”, y estudiaba sábados y domingo y los días feriados porque entre semana tenía que trabajar para pagarse los estudios. Y eso para mí es más que un orgullo, no como sindicato, sino como persona. Porque hay que empezar a enseñarles a las compañeras que no se dejen rebajar, nadie es más que uno ni menos que uno.

Natalia: ¿Qué hace específicamente una trabajadora de casa particular y qué no hace?

EMS: Nosotros estamos categorizadas en 5 categorías. La 4ta y la 5ta son las específicas de la provincia de San Juan. La 4ta es de cuidado de personas mayores, con discapacidad y cuidado de niños. ¿Qué significa eso? Que esa persona va a estar a cargo de esa actividad y todo lo que contiene medicación, limpieza, lavado, atención de la persona. Pero no traslado de la persona, como por ejemplo, llevar los niños a la escuela. La ley no te permite que saques a un niño afuera, la ART no te va a cubrir. La 5ta categoría es la común que es la que hace las tareas generales, lava, plancha, cocina, limpia, esa categoría es la que más se usa en San Juan. Es muy diferente en otras provincias, por ejemplo en Buenos Aires dicen “yo lavo y plancho”, y si vos la ocupás para eso, le tenés que pagar como lavadora y planchadora, pero si le decís que te haga de comer, te va a decir que no, a menos que pagues ese otro servicio.

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VP. Se dice que muchas trabajadoras que están en negro prefieren seguir en esa condición para seguir siendo beneficiarias de planes sociales. ¿Es realmente así?

EMS: Es un tema. Las empleadas de casa particulares somos las únicas beneficiadas por la Asignación Universal por Hija. No perdés tu AUH ni tu Tarjeta Alimentar cuando te registran. Los planes sociales, hay que ver cuál es y que no se complique con la AUH ni con el cobro de la empleada de casas particulares. Porque hay algunas que no pueden tener plan y trabajar, hay otras que sí te lo permiten. Eso ya depende del ANSES.

VP: ¿Por qué te sindicalizaste?

EMS: Me emociona tu pregunta. Porque mi padre fue un gran sindicalista. Luchó por cada trabajador de viña. Él me dijo un día, “el día que vos decidas ser sindicalista, te ponés la camiseta del trabajador, y luchás por el trabajador”. Y yo veía a mis hijas que trabajábamos todas y una de ellas me decía “esto es lo que tenemos que hacer mamá, para que ninguna de las patronas nos vengan y nos insulten como si no fuésemos seres humanos”. Yo tengo una hija profesional y trabajó desde los 14 años como empleada de casas particulares. Hoy por hoy es licenciada y trabajó 3 años más, porque hasta que no te sostenés con tu profesión, no lo podés dejar. Y lo digo con mucha tristeza, hay muchas compañeras que no pueden continuar con sus estudios porque, o no llegaron a terminar la primaria o tienen que salir a trabajar para mantener a sus familias. La mayoría son jefas de hogar, yo me voy a poner la camiseta como me lo dijo mi papá. Pero la quiero a esa camiseta con toda la lucha que tengamos. Y nos faltan muchas luchas. El día que nosotros levantemos la bandera social, voy a ser la mujer más feliz. Lucho por cada una de ellas, para que tengamos un buen salario, para que en las paritarias tengamos lo que tengamos que tener y lucho por todas las trabajadoras, que tenemos nuestros derechos y que tenemos que decir basta.