Una sanjuanina de 19 años de edad, oriunda de Caucete, pudo vencer al coronavirus y también al hongo negro, una peligrosa enfermedad que afecta a los pulmones. Se trata de Victoria Mitre, quien luego de haber permanecido internada, en coma e intubada, fue dada de alta y recordó los dos meses en los que estuvo al borde de la muerte.

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En diálogo con Tiempo de San Juan, Victoria contó lo que vivió después de haberse contagiado de Covid-19: “Lo único que recuerdo es del día que caí internada, no podía respirar y tenía las uñas moradas”, afirmó. Es que, el 27 de mayo dio positivo de coronavirus e inmediatamente comenzó a sentirse muy mal. Esa misma noche le empezó a faltar el aire, provocándole problemas para respirar. Dos días después ingresó al CEMEC: “Ahí me tuvieron que poner oxígeno porque no daba más. Además tenía mucho miedo de estar lejos de mi familia y ver cómo todo empeoraba. El 30 ya me pasaron a Terapia Intensiva”, contó Victoria.

Sus pulmones dejaron de responder. La trataron con plasma, pero no hubo caso. “La misma enfermera me dijo: no tengas miedo, va a salir todo bien. Me hacían dormir boca abajo para ayudar a mis pulmones. Me puse boca abajo, me pusieron la mascarilla y me quedé dormida, ahí ya no me acuerdo más”. Tuvieron que pasar 25 días hasta que Victoria se recuperó. En medio del coma, enfrentó una enfermedad conocida como hongo negro, común en los pacientes intubados.

Algo que le llamó la atención a Victoria fueron sus sueños, lo único que se acuerda: “La gente no me cree y me miran raro pero yo sé que ha sido Dios. Me acuerdo que me había bajado de un colectivo, creo que estaba en un país como España, iba a un congreso de jóvenes, había música, era todo alegría. Yo estaba nerviosa porque tenía que predicar ante muchísimos jóvenes y mi mamá me decía que me quedara tranquila: Vos predicá, dejá que el espíritu santo te guíe”, recordó.

Según contó Victoria, ese día soñó que tenía que dar su palabra, que tenía unos zapatos muy altos y por momentos comenzaba a flotar, pero que “algo la sostenía”. “Había alguien que no pude ver, que me traía hacia abajo cada vez que me empezaba a ir, alguien me agarraba de la cintura y me traía de vuelta”, relató. Además, la caucetera soñó con sus hermanos Josefina de 2 años y Michael de 17. “En mi sueño estaba acostada y la tenía acostada en mi hombro, ella (Josefina) pegaba su cabeza a la mía. Había dos camillas en una también estaba Michael y ellos me tenían abrazada”, contó.

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Afirma no recordar mucho cuando despertó, por el efecto de los sedantes. Sin embargo, en su recuerdo están las caras de las enfermeras y personal médico que la cuidaron. “Todas las veces que me sentí sola, abatida que estaba cansada y a punto de tirar la toalla, el equipo de salud fue mi familia”, agregó. Ahora Victoria emprende el camino de la recuperación. Sus músculos están “licuados” ya que estuvo muchos meses sin caminar. El último lunes fue trasladada a la Clínica de Rehabilitación “Los Aromos”. Según admitió, “me dicen que unos veinte días voy a estar acá”. Finalmente, concluyó: “Estoy contenta pero un poco frustrada porque es un equipo médico nuevo y un lugar que no conozco”.