Son los hoteles alojamiento de San Juan. Aseguran que, a una semana de estar abiertos, no logran recuperarse.


El 1 de julio los albergues transitorios de San Juan reabrieron sus puertas después de permanecer 100 días cerrados. Sin embargo, a una semana de la reapertura no logran recuperar la clientela. Según publicó Diario La Provincia SJ, hubo una estrepitosa caída de la cantidad de gente que sigue yendo a los popularemente conocidos como “telos”.

El sector está en crisis, aseguran los propietarios, pero continuarán abiertos debido al buen estatus sanitario de la provincia que no tiene circulación comunitaria de Covid-19. Ya llevan una semana funcionando y, a pesar de las expectativas, no hubo buena cantidad de clientes, aunque esperan que mejore con el tiempo.

“Hemos tenido una caída del 70% aproximadamente, estamos trabajando, en promedio, en un tercio de lo que trabajábamos antes de la pandemia. Suponemos que la gran caída se debe a que la gente todavía piensa que no se puede circular durante la noche cosa que no es así. Además de la poca actividad nocturna y ofertas de entretenimiento se ve reflejado en nuestra actividad”, aseguró al diario local Marcos Noguera, administrador del hotel “No Sé” uno de los más conocidos y viejos de la provincia cuyana.

De la totalida de hoteles alojamiento del territorio sanjuanino, dos cerraron sus puertas en forma definitiva porque no pudieron sostener los sueldos durante la cuarentena. “Con respecto al protocolo lo hemos podido implementar al 100% sin ningún problema ya que desde antes que existiera esta nueva normalidad, tanto Hotel No Sé como todos los hoteles por hora, teníamos un protocolo de limpieza muy superior a los hoteles tradicionales. Nosotros usamos la palabra salto standard de limpieza, ahora lo llamamos protocolo”, expicó Noguera

Para poder subsistir, muchos de los albergues subieron el precio ya que implica un gasto mayor mantener el protocolo sanitario exigido por el Comité Covid-19. “Antes de la pandemia la habitación más económica salía $550 y ahora empezamos en $700 con un incremento del 27% en tarifas. La situación hace que no podamos acompañar junto a los costos. Creemos que la salud no tiene un precio para ponerle una promoción. Es un compromiso y quien quiera estar seguro del lugar que visita a la larga nos elegirá”, manifestó el encargado. 

Según los dueños de los hoteles, el costo del protocolo es un 35% más de lo que ellos tenían como gastos operativos. “Hemos tomado la decisión de mantenerlos por la salud de nuestros huéspedes y la de todos los colaboradores y nosotros mismos”, concluyó. 




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