El detenido por el crimen se quebró e indicó dónde estaba oculta el arma homicida.


Continúa la investigación por el homicidio de Rubén Darío Quiroga, un sanjuanino de 50 años que estaba desaparecido desde fines de mayo. De acuerdo a la publicación de Diario de Cuyo, este último fin de semana hallaron el hierro con el que habrían golpeado y asesinado al iglesiano. Tras un rastrillaje y confesión de Darío Luis Montaña, la policía llegó hasta un descampado donde también encontraron fragmentos de huesos calcinados.

La zona donde hallaron el arma homicida está ubicada a pocos metros de la vivienda donde convivían Montaña y su pareja, Glenda Aciar, la mujer que aparentemente mantenía una relación en secreto con el fallecido. El lugar queda en Ruta Nacional 150 y calle Tiro Federal, en la localidad de Rodeo, a más de 200 kilómetros de San Juan Capital.

Darío Luis Montaño, el sospechoso principal del brutal crimen.

La hipótesis que manejan los pesquisas es que la mujer lo citó a Quiroga en su casa y allí el hombre fue sorprendido por Montaño, quien suponen que lo mató de un golpe con un elemento contundente, que podría ser el hierro que encontraron en el pozo negro. Los investigadores sospechan que luego de quitarle la vida lo quemaron en el descampado, en una zona de cerros, para ocultar su cuerpo. 

El caso conmueve a todo San Juan. El hombre que buscaban por cielo y tierra fue asesinado a sangre fría, aparentemente por “celos”. Fue Aciar quien terminó confesando lo peor en sede policial e incriminó a su pareja, un trabajador minero que tras el crimen subió a la mina Veladero a trabajar como si nada hubiese ocurrido. De hecho creen que desde la montaña, el hombre le llamaba a su cómplice para orientarla en ciertos puntos con el fin de que no los describieran.




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