La odisea de una mujer de San Francisco para realizarse la operación y las respuestas que le dieron en dos centros de salud. 


Este miércoles, salió a la luz pública un caso vinculado con la salud y que tiene como protagonista a una mujer de San Francisco de 27 años de edad.

Se trata de Luisina Barraud, quien decidió someterse a una cirugía de ligadura de trompas.

Pero, al concurrir a dos centros asistenciales privados de esta localidad la respuesta fue la misma: en ambos se negaron a hacerle la operación.

La mujer aseguró que tanto en la clínica Enrique José Carrá como en el Sanatorio Argentino rechazaron realizar la cirugía por “objeción de conciencia”, a pesar de que ella citó antecedentes de su historia clínica: sufre una enfermedad genética que, en caso de quedar embarazada, podría poner en riesgo su vida.

La anticoncepción quirúrgica, tanto histerectomía (o ligadura de trompas de Falopio) en las mujeres como las vasectomías en los hombres, están garantizadas por una ley de 2016 para cualquier persona mayor de 18 años, ya sea en el sector público como el privado.

Sólo se pide firmar un consentimiento y no hace falta someterse a ninguna evaluación psicológica.

Sin embargo, según publica La Voz en su edición de papel de este miércoles, en la primera consulta con su ginecóloga, en la clínica Carrá, la médica le planteó cuestiones que pasaban más por el aspecto psicológico que por el clínico.

“A pesar de que conocía mi caso, me hizo un montón de preguntas sobre si estaba completamente segura, acerca de qué opinaban mi pareja y mis padres, y qué haría si me arrepentía. No entendió que estaba en juego mi vida, que no era un capricho”, relató Barraud.

Luisina consultó a un segundo médico en la misma clínica. Aceptó. Pero desde la administración del sanatorio, y aunque la ley establece la cobertura del 100% por parte de su obra social, dijeron que “la harían pasar por otro tipo de cirugía y me cobrarían 13.500 pesos”.

Para justificar esa postura, le dijeron que estaban “en contra de esas prácticas”.

La mujer buscó asesoramiento en un segundo sanatorio. Y allí, después de que le hubiera explicado su caso, la médica “me pidió que me levantara y me fuera. Dijo que esto era ‘la moda de los pañuelos verdes’”.

Finalmente, la intervención se realizó en un hospital público.






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