La próxima sesión del Consejo Deliberante se realizará este viernes, en la jornada se buscará aprobar el proyecto de ordenanza que indicaría a San Francisco como una ciudad libre de pirotecnia. Lo que significaría la prohibición del uso y venta de los objetos de pirotecnia.

La idea fue iniciada por la Fundación Bio Animalis junto al Instituto de Derecho Animal del Colegio de Abogados. El reclamo estuvo apoyado el Colegio de Psicólogos, Patitas de la Calle, Amad, Cottolengo Don Orione, Instituto Elsa y Bomberos Voluntarios.

Si logra la aprobación, se empezaría a regir la ordenanza en el año 2020. Además, se intentaría replicar en la ciudad de Frontera.

¿Qué efectos tiene la pirotecnia sobre los animales?

El uso de pirotecnia genera taquicardia, temblores, falta de aire, náuseas, aturdimiento, pérdida de control, miedo y/o muerte. Los efectos en los animales son diversos y de diferente intensidad y gravedad. Los perros suelen sentir temor y al huir pueden ser víctimas de accidentes o perderse. Las aves reaccionan frente a los estruendos con taquicardias que pueden provocarles la muerte; los gatos suelen correr detrás de los explosivos por simple curiosidad pudiendo ingerirlos, perder la vista o lesionarse; los insectos y otros animales pequeños poco pueden hacer para no ser dañados, la pirotecnia es para ellos un explosivo de gran tamaño.

¿Qué efectos tienen en las personas?

La manipulación y uso de la pirotecnia acarrea cada año que muchas personas, incluidos niños, tengan que ser atendidas de emergencia en los hospitales por mutilaciones, fracturas y luxaciones, heridas, lesiones oculares con perforación y penetración de cuerpos extraños, hipoacusia por perforación del tímpano y quemaduras de diversa consideración.

Además, el uso inadecuado de pirotecnia es la causa de daños materiales a bienes privados y públicos: incendios en zonas arbóreas, coches calcinados, toldos en llamas, etc. Daña el medio ambiente y produce contaminación ambiental y acústica.

Los bebés, los ancianos y las personas convalecientes soportan con incomodidad y malestar el ruido ensordecedor y la contaminación acústica provocada por estos artefactos. También personas con capacidades diferentes e hipersensitividad sensorial, como es el caso de las personas autistas, sufren las consecuencias de la molesta pirotecnia. Miedo, estrés, palpitaciones, taquicardia, infartos, afectación del sistema inmunitario y, en caso de enfermedad, empeoramiento de la salud del paciente.