Entrevistamos a la cantautora y mamá que se inspiró en su familia para elegir el rumbo de la música. 


Lucía Díaz de Vivar es una artista y mamá salteña que se desempeña en el circuito independiente de la música, apoyándose en los géneros del jazz y el folclore indie. A fines de 2015 editó su álbum debut “Eterno Interin”, y actualmente se encuentra trabajando en la grabación de su segundo material discográfico que abordará temas propios desde una óptica más libre y con mayor improvisación.

En esta entrevista nos cuenta como se entremezcla para ella el rol de la maternidad, la familia y la música, y cuáles son sus motivaciones a la hora de ponerse a escribir una canción, en el marco del Día de la Madre.

Lucía Díaz de Vivar. (Jorgelina Pestalardo)

¿Cuándo y cómo fue tu llamado a la música?

Cuando era chica me la pasaba cantando y bailando, era muy histriónica. A los 12 años aprendí a tocar la guitarra y me encerraba horas en mi cuarto inventando canciones y sacando temas de Alanis Morissette, Sheryl Crow y hits del momento. La música era mi lugar de refugio y descarga pero después la relegué bastante hasta recibirme de abogada y tener a mi primer hijo, momento en que me planteé la música como vocación y profesión.

Fue un tiempo crucial en donde tenía que decidir si seguir profundizando en el mundo del derecho o dar una chance a este nuevo impulso musical que había llegado con la maternidad en donde volví a hacer canciones y a creer en la música como mi manera de vivir, expresarme y crecer. Eso fue hace 7 años y aquí seguimos.

¿Qué estilos incorpora tu música?

Yo soy cantautora por lo que el primer género en el que pienso es en el género canción, pero resulta que también canto jazz y me gusta improvisar con la voz, y también resulta que vivo en Salta con los ritmos de estas tierras. Entonces podría decir que mi música es producto de esas influencias principalmente.​

¿Cómo influyó la maternidad en tu profesión?

Influyó en la decisión vocacional como dije antes e influye siempre. Le escribí una canción a mi hijo Benjamín y otra a mi hija Eugenia, también me inspiré en ellos para otros temas como “En otro zapato” y “Piel de foca” de mi primer cd.

Tenés una canción dedicada a tu hijo. ¿En que contexto la compusiste?

​Si, la canción que le hice a Benja (hoy 7 años) habla de la importancia de saber esperar a nuestros hijos, incentivarlos pero acompañar sus tiempos. Cuando Benja estaba terminando sala de 2 nos enteramos que tenía un retraso en el lenguaje expresivo y comprensivo y con mi marido no dudamos en arrancar con las terapias que siguen al día de hoy. Es un largo camino de paciencia, trabajo y amor, en la canción yo digo que no existen los atajos, que todo llega; y también hago referencia a que los grandes inventamos que el tiempo se termina cuando en realidad, creo, son frustraciones por no alcanzar lo que nosotros marcamos como esperable y nos asustan los caminos nuevos que se nos proponen.

¿Cómo se complementa hoy por hoy el ser madre con el ser músico?

Como cualquier otro trabajo normal, cuesta dividirse pero vale la pena. En mi caso estoy mucho en mi casa porque estudio piano, preparo repertorio, estoy cursando una tecnicatura de arreglos musicales a distancia. Salgo para tener clases, ensayar y tocar. Quizás cuesta trasnochar porque al día siguiente hay que levantarse temprano por el colegio, pero hacer lo que uno ama y crecer en eso, no tiene precio.​

¿En que consiste tu próximo disco? ¿Cuándo se lanza?

Mi segundo material está en etapa de grabación y tengo la gran felicidad de contar con grandes músicos como Miqueas López en teclados, Ángel Flores en bajo, Martín Misa en batería, y otros invitados.

Son 8 temas, 7 míos y un cover. El material viene como resultado de una etapa de más riesgo y juego en lo musical. Las canciones tienen menos estructura de “canción” respecto a lo que yo venía tocando antes, hay más lugar para la improvisación de todos los instrumentos, sigo yendo por el lado acústico y sin efectos. Sentí la necesidad de que la voz no esté atada sólo a la letra, entonces también emite sonidos junto la línea de vientos o al piano, e improvisa con sílabas. También es una música en donde el ritmo es el elemento que más se destaca, y en ese sentido quise jugar con pulsos irregulares en ritmos como el candombe, blues, balada, chacarera.

Es un álbum en el que estoy experimentando con inquietudes y búsquedas nuevas pero que mantiene todavía la presencia de la canción y sus letras.

Lucía Díaz de Vivar. (Jorgelina Pestalardo)

¿Que rol juega tu familia en tus proyectos personales?

Llevar adelante un proyecto solista es, en su mayoría, un proceso solitario, si bien tengo amigos y amigas músicos y un entorno de colegas que me gusta mucho y del cual me nutro, la búsqueda constante es desde uno mismo. Quizás por eso mi familia me hace tanto bien, la necesito antes que a nada, porque es lo que me baja a tierra, a lo que es real y a lo que me siento orgullosa de haber formado con mi compañero de vida. Para mí la música son partituras garabateadas por mi hija o el teclado lleno de migas que dejó mi hijo o llegar a tocar a un lugar con el último aliento por haberlos dejado a los chicos con su abuela; reconozco que a veces me canso y me digo “¿qué estoy haciendo?” pero vivo feliz en esa mixtura.​






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