Franco Cuellar era un joven oriundo de la ciudad de Tartagal que se encontraba estudiando en la facultad de ingeniería de la UNSa. Mientras cursaba sus estudios se encontraba viviendo con parientes en una vivienda del barrio Ceferino.

Tras la desaparición el 11 de mayo, la familia del joven Tartagalense inició una intensa campaña de búsqueda que se viralizó en las redes sociales. Sin embargo la historia de Franco tuvo el final más triste, ya que finalmente se produjo el hallazgo sin vida del joven estudiante alrededor de las 16 en un descampado de la zona Sudeste de la ciudad, próximo al río Arenales.

El fiscal dispuso el trabajo del Cuerpo de Investigaciones Fiscales para realizar las tareas de rigor en el lugar y que el cuerpo sea trasladado al Servicio de Tanatología Forense del CIF, donde se le realizará la autopsia que determinará la data y causa de muerte. Pero, en un principio anticiparon que de los primeros indicios recogidos, Franco se habría quitado la vida, y la muerte se habría producido por asfixia mecánica por ahorcamiento.