La medida de Gustavo Sáenz afectará a todos los funcionarios de la provincia por un plazo de 180 días.


Mucho se ha hablado en los últimos días de que los políticos debieran ser parte de ese “esfuerzo” que el presidente Alberto Fernández le pide al pueblo argentino. En las redes sociales la gente se muestra cansada de que al sacrificio siempre deba hacerlo el ciudadano común, mientras que la clase política pareciera formar parte de una realidad paralela a la que no afectan los vaivenes económicos de la Argentina.

Tan grande y evidente es el descontento que numerosos políticos, a lo largo y ancho del país, han comenzado a hacerse eco de estas protestas. Y, sea por convicción o por demagogia, han comenzado a tomar algunas medidas en esa dirección.

A esta corriente de austeridad se suma el flamante gobernador salteño, Gustavo Sáenz, quien por decreto ha decidido congelar los salarios de todos los funcionarios públicos de la provincia por un plazo de 180 días, o sea seis meses.

Por otra parte, desde el gobierno afirman que Sáenz dispuso también la reducción de la estructura política del gobierno provincial conforme a la nueva Ley de Ministerios. Y que de esta manera buscan sanear las cuentas públicas provinciales, alcanzar una mayor eficiencia en el gasto público y acompañar el esfuerzo de todos los salteños ante la crisis económica nacional.




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