Las ordenanzas no tienen espacio para cocinar y los chicos deben almorzar en sus aulas tampoco cuentan con un comedor. 


Alumnos y docentes de la escuela de jornada extendida “Virrey Toledo” de  La Silleta, a pocos kilómetros de la Capital salteña, enfrentan una triste situación de precariedad.

No tienen espacio para preparar la comida que le sirven a los chicos cada día y la sirven en baldes de plástico porque tampoco cuentan con vajilla. Las cocineras hacen malabares para cocinar y los alumnos comen en las aulas. 

El presidente de la cooperadora escolar, Jorge Pastrana, pidió ayuda para remediar la situación y contó que en la escuela les sirven el desayuno y el almuerzo a los estudiantes. 

“El proyecto para la construcción del comedor fue presentado por la dirección de la escuela y se insistió repetidas veces, pero duerme en algún cajón desde 2017. La idea era construirlo junto al patio escolar y equipar una nueva cocina, ya que la actual colinda con los baños, que colapsan y con frecuencia  padecen un problema de desborde de líquidos cloacales” describió el presidente de la cooperadora.

La estructura de la cocina es vieja e insalubre. Las tres ordenanzas realizan cómo pueden el desayuno y el almuerzo. La ración se sirve en la galería abierta de la escuelita y con dos baldes de plástico con el tamaño suficiente para distribuir de una sola vez todas las porciones de comida.


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