Por practicidad, las barritas de cereal son un excelente tentempié para grandes y chicos. Pero si lo que se busca es un alimento sano, ¡ojo con las que se venden en los kioscos! Las etiquetas suelen decir (casi) todo. Al frente, que contienen fibra, que son saludables y que están elaboradas con cereales “cuidadosamente seleccionados”. Pero al dorso aparecen ingredientes extraños: estabilizadores, conservantes y saborizantes artificiales, entre otros de lectura complicada y dudosa procedencia.

Por eso, si la idea es consumir un snack rico que además sea verdaderamente nutritivo, conviene elegir las barritas artesanales o, directamente, prepararlas en casa: no es tan complicado (algunas versiones no requieren horno), son más económicas y podemos armarlas a nuestro gusto. Recetas hay miles. La base puede ser arroz yamaní, avena, quinoa u otros cereales, preferentemente integrales. Para endulzar y unir suele usarse miel, pero podés optar por frutas, como banana madura o dátiles triturados. Como toque final, agregá semillas, chips de chocolate, coco rallado o frutos secos. •