En este momento, mientras nosotros lidiamos con lo nuestro, los Rolling Stones están grabando un nuevo disco de rock. Casi 60 años después de su primer álbum, que salió en 1964, cuando había un teléfono de línea por cuadra y las televisiones (blanco y negro) tardaban 5 minutos en encenderse. El año pasado entregaron un aperitivo con Living in a ghost town, un buen single que tenía que ver con el estado de ánimo global en lo peor de la pandemia.

Y hace poco subieron a Spotify el estremecedor Bridges to Buenos Aires, registro en vivo de un mítico show en la Argentina en abril de 1998, en el tocaron junto a Bob Dylan ese himno de los alocados años 60 llamado “Like a Rolling Stone”.

En estos días, tras décadas de prohibiciones impuestas por la propia banda, se liberó la posibilidad de ver Cocksucker blues, un mítico documental realizado en 1972 por Robert Frank, uno de los fotógrafos más celebrados de la historia. Disponible gratuitamente en Yotube y dividido en dos partes, retrata la salvaje gira de presentación del disco Exile on Main Street por los Estados Unidos.

Tan salvaje que, al ver el filme terminado, los Stones lo guardaron bajo siete llaves. Más que un documental de música, Cocksucker blues es el retrato de un época violenta y radicalmente creativa, el cénit de la cultura rock entendida como reflejo de una revolución juvenil que estaba cambiando al mundo (o al menos intentándolo con ganas). Los años transcurrieron. El mundo mejora, emperora y vuelve a mejorar... Parafraseando libremente a Lennon: “La vida es eso que pasa mientras los Stones siguen haciendo rock and roll”. Instagram: @diemarinelli