El profesor de Harvard, experto en nutrición, revela sus tips para alimentarse correctamente, poniendo el foco en los nutrientes.


En los últimos años, la proliferación de enfermedades como la obesidad y la diabetes han llevado a las personas a tomar conciencia y realizar un cambio radical en sus hábitos: prestar atención a lo que comemos, leer las etiquetas de los productos y reemplazar la comida chatarra por versiones más sanas se ha vuelto parte de las buenas prácticas cotidianas de las sociedades actuales.

En esta línea, un divulgador estadounidense experto en nutrición, Michael Pollan, se convirtió en un militante de estos buenos hábitos alimentarios y, además de escribir varios libros al respecto, compartió diez claves para comer sano que no pasan de moda.

Lejos de lo que se dice, Berkeley hace hincapié en que comer no es sólo un placer ni la cocina es un hobby: es cuestión de vida o muerte y la herramienta que tenemos a nuestro alcance para atajar la epidemia de obesidad y de enfermedades como la diabetes tipo 2, que es consecuencia del consumo excesivo de alimentos ultraprocesados, grasas, sales y azúcares.

“Nos han lavado el cerebro. Nos han dicho que cocinar es muy difícil y aburrido; y la realidad es que es divertido y puede ser sencillo”, afirmaba Pollan en una entrevista con El Correo, en el marco del lanzamiento de su libro Cocinar, que hoy se convirtió en una serie de Netflix. La teoría de Pollan, que expuso para The New York Times en el célebre artículo Unhappy Meals, y que desarrolló en libros como El dilema del Omnívoro y En defensa de la comida, es que la gran industria alimentaria ha arrinconado a la cocina tradicional en favor de productos fáciles de consumir y adictivos, que son accesibles pero insanos.

El lema de Pollan puede resumirse en pocas palabras: “Comé comida. No mucha. Sobre todo plantas” (Eat food. Not too much. Mostly plants). Y viene acompañado por 10 consejos que no pierden vigencia, pese a que los haya escrito hace más de una década.

1. Comer comida de verdad

Mejor dicho: “No comas lo que tu tatarabuela no reconocería como comida”. Pollan advierte sobre los productos ultraprocesados y derivados que encontramos en los supermercados. “Un producto alimenticio que dice tener beneficios para la salud es una buena indicación de que no se trata de comida en realidad, y la comida es lo que tenés que comer”, sentencia.

2. Lo básico es lo saludable

Las alternativas a los alimentos tradicionales no garantizan una nutrición más completa y equilibrada. Fundamentalmente, porque el marketing no suele esperar a las pruebas científicas y las atribuciones tienden a ser dudosas. “No olvides que la margarina fue una de las primeras comidas industrializadas que aseguraba ser un reemplazo saludable, y terminó provocando ataques al corazón a la gente”, revela el autor, y agrega: “No te tomes el ‘silencio de los puerros’ como una indicación de que no tienen nada valioso que decir sobre tu salud”.

3. Leer las etiquetas

Los productos industrializados contienen aditivos imprescindibles para asegurar la conservación y la consistencia del producto, por eso el experto recomienda prestar atención a la lista de ingredientes: “Si hay más de cinco, conviene evitarlo”. Además, explica que “no es una característica necesariamente dañina en sí, pero es el marcador fidedigno de que un alimento ha sido altamente procesado”. 

4. Volver a las ferias

Pese a que en los supermercados cada vez se encuentran más alimentos frescos con denominación de origen, el modelo de negocio de las grandes cadenas incluye la puesta a la venta de productos industrializados con mayor vida útil en el estante, pero ricos en azúcares o sodio. Por eso Pollan alienta a volver a los comercios tradicionales como las ferias barriales.

5. Menos cantidad pero mejor calidad

Los alimentos procesados existen porque aumentan el margen de beneficios del productor. En esta línea, un alimento con certificación orgánica tiene un costo más alto de producción y eso repercutirá en el precio final. La clave para limitar los ultraprocesados pasa por ajustar nuestro presupuesto y nuestra dieta a menores cantidades pero mejores calidades.

Michael Pollan es divulgador, experto en nutrición, formado en la Universidad de Columbia. Enseña periodismo en Berkeley y escritura en Harvard.

6. Comer menos

Vinculado con el punto anterior, la restricción calórica es uno de los pilares de una dieta cardiosaludable, que previene enfermedades derivadas de la edad y de la obesidad. El experto asegura que hay que aprender a evitar las comidas grasas que nos vuelven propensos a los atracones. “Los nativos de Okinawa, que antaño fueron las personas más longevas de la Tierra, practicaban el principio de Hara Hachi Bu: come solo hasta llenarte al 80%” -revela el autor. “Por lo que a mi respecta, cuanto mejor es la calidad de la comida, menos cantidad necesito para llenarme“, remata.

7. Comer vegetales y sobre todo hojas

Pollan aclara que la ciencia todavía no ha determinado qué es exactamente lo que hace preferible como alimento a los vegetales. “¿Los antioxidantes? ¿La fibra? ¿El Omega 3? En cualquier caso, están de acuerdo en que tienden a beneficiarte y desde luego no te van a perjudicar“. El autor asegura que los vegetarianos han demostrado tener mejor salud que los carnívoros (siempre y cuando sepan combinar correctamente los alimentos), pero apunta: “Los casi-vegetarianos (“flexitarianos”) son tan saludables como los vegetarianos”.

8. Cocinas milenarias

Las cocinas más famosas del mundo tienen algo en común: siglos de historia detrás. Esto representa una ventaja frente a la dieta occidental rica en grasas que inunda la modernidad. “Excluyendo factores externos, la gente que se alimenta en base a una cultura culinaria tradicional tiene una salud mejor“, afirma Pollan. 

9. Cultivar tu comida

“Participar en el proceso intricado y perennemente interesante de proporcionarnos nuestro propio sustento es la forma más segura de escapar de la cultura de la comida rápida y de sus valores implícitos: que la comida debe ser fácil y barata, que la comida es combustible y no comunión”, escribe Pollan en uno de sus libros. 

10. Ser un verdadero omnívoro

Pollan se pronuncia contra la “falsa dieta vegetariana que consiste básicamente en maíz, trigo, arroz y soja ultraprocesados y que deja de lado un centenar de nutrientes que contribuyen a la salud humana. “Prueba a añadir nuevas especies, y no solo nuevos alimentos, a tu dieta. A mayor diversidad, más probabilidades de cubrir tus necesidades nutricionales”.

¿Qué dicen los referentes argentinos sobre Pollan?

El chef Francis Mallmann; la periodista y autora de Malcomidos, Soledad Barruti; el director de revista Brando, Nicolás Cassese y la chef y FoodTuber Felicitas Pizzarro describen el trabajo de Michael Pollan.





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