A la hora de limpiarse las manos en un baño público una pequeña decisión puede marcar la diferencia. Te contamos qué elegir.


Cuando entrás a un baño público es común intentar ser precavido para tener el menor contacto posible con los virus y bacterias que allí se alojan. Y, más allá de tomar el recaudo de no tocar el inodoro, o de presionar el botón con el codo, a la hora de secarse las manos nos encontramos en una encrucijada: ¿es mejor usar el secador de manos o las toallas de papel?

Un estudio realizado en conjunto entre tres países determinó que los secadores de aire a chorro son básicamente “cañones de bacterias”.

Los científicos de la Universidad de Leeds, Reino Unido, el Hospital Saint-Antoine de París, Francia, y la Universidad de Udine, Italia ddscubrieron que estos aparatos se encargan de dispersar grandes cantidades de bacterias de las manos de los usuarios sobre la superficie y en el aire del lugar.

Según explicaron, el problema radica en que las personas, por lo general, no se lavan bien las manos y al secarlas con potentes chorros de aire esparcen las bacterias por todas partes.

“En efecto, el secador de aire crea un aerosol que contamina el baño, incluyendo el secador mismo y, potencialmente, el lavamanos, el piso y otras superficies, dependiendo del diseño del secador y dónde está ubicado”, explicó Mark Wilcox, profesor de microbiología de la Universidad de Leeds.

Inicialmente, el equipo de Wilcox y sus colegas ya había estudiado la situación en pruebas de laboratorio. Pero, este último estudio llevó la experiencia a los baños de hospitales.

secarse las manos

La investigación se realizó en los hospitales de tres ciudades: Leeds, París y Udine. Durante cuatro semanas se tomaron muestras de aire y de las superficies de los baños que usaban los pacientes, personal hospitalario y visitantes. Todos los baños tenían las dos opciones de secado. Luego se dejó solo el secador y, al mes, se volvieron a tomar muestras. Lo mismo ocurrió con las toallas de papel. 

Las conclusiones fueron impactantes. En Udine, el secador tenía 100 veces más bacterias que el dispenser de toallas, en París 33 veces y en Leeds 22.

De cara a resultados, el equipo del doctor Wilcox afirmó en su informe, publicado en el sitio especializado Journal of Hospital Infection, que no se justifica el uso de secadores de aire a chorro en baños públicos y aún menos en ambientes clínicos.

En conclusión, siempre es mejor elegir las toallas de papel, ya que, según los expertos “absorben el agua y microbios restantes en las manos y, si se desechan correctamente, hay menos potencial de contaminación“.




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