Perry Manson debería formar parte de los tests sobre propensión al coronavirus: si te suena el nombre es porque formás parte del grupo de riesgo. Fue una serie mítica, la gran pionera del género de abogados y jurados que luego transitaron "Ley y el Orden", "Ally McBeal" y tantas más.

Un gran fenómeno de los tiempos de la tele en blanco y negro, de épocas que hoy parecen paleozoicas en las que había que esperar a un día y un horario específico para ver tu programa favorito. Comenzó a emitirse allá por la década de 1950 y hasta mediados de los 70 no paró de tener remakes, con protagonistas diferentes que iban maquillando el paso de los años sobre su personaje estelar, un abogado de la ciudad de Los Angeles que en cada episodio resolvía un caso diferente y, hacia el final, se lo explicaba con lógica impecable a los miembros de un extasiado jurado.

"Nada se pierde, todo se transforma", dice una máxima acuñada por el químico Antoine Lavoisier que se aplica al viejo y querido Perry, que acaba de regresar a las pantallas, revivido por la prestigiosa cadena HBO.

Se trata de una muy interesante transformación, ya que en esta miniserie de ocho capítulos que se estrenó hace algunas semanas, Manson ya no es abogado sino un investigador privado bien al estilo de los clásicos de la novela negra, tan efectivo como emocionalmente derrumbado, mucho más oscuro y complejo que sus antepasados. Acorde a los tiempos que corrren.