Para los millennials que hoy en día rondamos la tercera década, hablar de Luisana Lopilato es hablar de un ícono de nuestras adolescencias. De la mano de exitosas creaciones de Cris Morena como Chiquititas o Rebelde Way, esta actriz argentina se convirtió rápidamente en la chica bonita y cool de las telenovelas teen. Sin embargo, quince años después, pocos son los rastros que quedan de aquella Luisana: se instaló en Canadá –de donde es oriundo su marido, el músico Michael Bublé–, formó una familia y decidió enfocar su carrera en el cine con películas como Las Insoladas o Los que aman,odian.

La excusa para esta charla con Rumbos es el estreno de La corazonada, la nueva película argentina de Netflix que la tiene como protagonista junto con Joaquín Furriel. Basado en la novela La virgen en tus ojos de Florencia Etcheves, este thriller funciona como precuela del filme Perdida, de 2018, y en ambos Lopilato da vida a Manuela “Pipa” Pelari, una joven policía que debe resolver misteriosos crímenes.

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“Pipa es un personaje que me encanta. Incluso a veces me es difícil salir de ella. Es muy claro lo que siente y cómo se maneja. Además es un personaje que yo ya lo tenía aceitado. Igualmente tuve un coach que me ayudó mucho y me dio más seguridad”, cuenta Luisana.

Para la primera película, Perdida, contaste que te entrenaron para saber cómo manejar un arma o hacer escenas de peleas. ¿En La corazonada fue igual?

No, eso ya lo teníamos más resuelto. Cuando hacés una película siempre tenés gente de efectos especiales que en el momento te van guiando y diciendo cómo hacer, además de haber tenido la experiencia con Perdida. Esta vez tuve como coach a Lucas Bianchini, quien se encargó de todo lo que es la actuación, la pasada de letra, las acciones con mi cuerpo, todas esas cosas que al actor a veces en una película se le pasan.

El personaje de Pipa es muy diferente a vos. Tiene maneras más toscas de moverse o de expresarse. ¿Te costó interpretarla?

Pipa es una mujer policía a la que se le cumple el sueño de poder llevar adelante un caso muy importante, que se preparó toda su vida para eso. Todo el entrenamiento corporal que hice para llegar a hacer de Pipa me llevó a esa postura naturalmente. Ella es una mujer que se entrena para poder estar lista para cualquier situación. En el camino de preparar el personaje me imaginé que también debería caminar diferente y lo fui buscando.

Empezaste tu carrera con novelas adolescentes y últimamente viraste para el cine de suspenso o los thrillers. ¿Te gusta el género?

Me gusta mucho. Son películas que suelo ver. La verdad es que también se dio la posibilidad de que me hayan llegado estos guiones y me gustaron. A veces te llegan libros y no te das cuenta si querés hacerlos. Pero con estas películas me vi haciendo esos personajes, creando algo nuevo, alejado a mí.

Tu carrera principal la desarrollaste en Argentina, pero en 2016 protagonizaste un filme estadounidense, Fair Market Place. ¿Viste una gran diferencia al momento de filmar en el exterior?

No. La verdad que Argentina no tiene nada que envidiarle al resto del mundo, tenemos hasta la última tecnología. A veces uno piensa que nuestro país queda lejos o que algunas cosas llegan tarde, pero la verdad no es así, tenemos todo lo que se necesita para hacer una película como en Hollywood. Por eso creo también que cada vez más las películas argentinas están nominadas a premios importantes.

¿Te costó protagonizar una película en habla inglesa? Vos siempre contás que aprendiste a hablar bien en inglés hace poco tiempo...

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Yo creo que todo se da en el momento que tiene que ser. Para esa película hice una audición, quedé y me tuve que instalar en Nueva York por seis semanas. Me hice muy amiga de la productora y creadora de la película y ella hablaba muy bien español, porque tiene familia lejana en Argentina. Ella me ayudó un montón en el set y con la pronunciación. Hasta el día de hoy yo siempre digo que el inglés no es mi primera lengua y sigo teniendo temas de acento o palabras que no se cómo se dicen. Me las rebusco bastante bien, pero al momento de hacer una película y seguir un texto es diferente, uno se puede preparar y ensayar más.

¿Tenés ganas de volver a filmar en el exterior?

Sí, yo la verdad que nunca paro. Hago audiciones, sigo probando, la idea es no quedarme. Ahora me habían seleccionado para filmar una película en Toronto, pero se suspendió por la pandemia. Creo que la vida es un poco eso, seguir para adelante, seguir probando y nunca frenar. Yo soy muy perseverante, muy dura en un sentido: para mí hay que seguir, hay que seguir ,hay que seguir.

La vida delante de todos

Desde que Luisana Lopilato se casó con el cantante canadiense Michael Bublé, hace casi 10 años, la pareja se convirtió en tema predilecto de los medios nacionales e internacionales, que hablaron de su boda, del nacimiento de sus tres hijos y hasta de la mansión en la que viven. En las últimas semanas, el matrimonio volvió a ser noticia pero esta vez los focos fueron puestos en Bublé, a quien muchos acusaron de ejercer violencia de género contra Luisana luego de que le diera un codazo durante un vivo de Instagram. Rápidamente Lopilato hizo un descargo público negando dichas acusaciones, pero el tema siguió generando muchos debates.

En el video que publicaste hablás de la importancia de estar atenta a las actitudes machistas y a la violencia que se ejerce contra las mujeres. ¿Cómo te cambió en lo personal la irrupción del feminismo?

Siendo mujer y siendo actriz, yo creo que la mujer tiene que tener el mismo nivel que tiene el hombre. Me ha pasado mucho en el trabajo, que porque el actor es hombre tiene que ir primero. Lo que está pasando me parece que es genial y creo que es algo que tendría que haber pasado hace mucho tiempo. Me pone muy feliz porque soy actriz y porque lo he vivido en situaciones, como por ejemplo que te den menos importancia en una película. Pero yo creo que eso ya no está pasando.

Tenés 5 millones de seguidores en Instagram, ¿solés conversar sobre estos temas con tus fans?

No, la verdad que no. Sí te puedo decir que las respuestas de las mujeres siempre fueron muy buenas y muy positivas. Me escriben y veo la positividad que tienen.

¿Ves en Canadá un movimiento feminista como el que se está dando en Argentina?

La verdad estoy tan envuelta en mis hijos y la maternidad que ya no tengo ni tiempo para mirar televisión o participar en nada, así que estoy muy desinformada del tema. Pero te puedo decir lo que vivo como sociedad, acá en Canadá se respeta mucho a todo el mundo. En mi experiencia, cuando salgo a la calle, por ejemplo hacés una fila y se respeta, seas quien seas, las reglas se cumplen. Después, si hay movimiento del feminismo la verdad es que estoy muy afuera y lo mismo me pasa en Argentina. Si supieras cómo es mi vida en el día a día... estoy muy enfocada en mis hijos.

Siempre decís que estás super avocada a tus tres hijos, pero al mismo tiempo estás muy activa en lo profesional. ¿Te cuesta encontrar el equilibrio?

La verdad que no lo hago sola. Mi marido me puede ayudar, me acompaña y me apoya. La verdad que yo siempre antes de casarme pensaba que quería ser mamá pero jamás dejar mi carrera y eso nunca pasó. Al contrario, siento que por decisiones de la vida también uno empieza a pensar qué trabajos aceptar. Me dio la oportunidad de elegir proyectos más pensados. Con Mike siempre hablamos: le digo “me salió esta película tales meses del año que viene”, él va a su calendario y le dice a su manager que esos meses no va a trabajar. La idea es que siempre uno esté en la casa, nunca estamos los dos al mismo tiempo trabajando, entonces eso nos permite turnarnos.

Uno de tus mayores éxitos en televisión fue Casados con hijos, que ahora vuelve en formato de obra de teatro. Las funciones se atrasaron por la pandemia del coronavirus, pero cuando vengas vas a tener que quedarte dos o tres meses. ¿Cómo hacés con los niños?

Sí. Yo soy una mamá canguro, no soy feliz si no estoy con mis hijos. Si me quieren contratar a mí, me tienen que contratar con toda mi familia (risas). Lo habíamos planeado ya. Somos una familia muy organizada y siempre vamos en bloque a todos lados. De hecho cuando Mike trabaja nosotros lo acompañamos. No nos separamos mucho, solo por poquito tiempo. Yo me crié así con mi familia y así es con mis hijos, siempre tratando de respetar que son niños y que tienen que tener cierta rutina.

En esos casos de viajes largos, ¿cómo hacen con el colegio, por ejemplo?

En Canadá el colegio es bastante abierto y acompaña mucho a todo tipo de familia, entonces me los dejan sacar por bastante tiempo respetando que cuando vuelvan sepan lo que tienen que saber. Cuando nos vamos sabemos que tenemos que llevarnos un maestro o contratar uno a donde vayamos, de la escuela me mandan la información y los trabajos, algo parecido a como se está enseñando ahora en cuarentena. Y cuando vuelven están al día.

Con el regreso de Casados con hijos hubo polémica sobre cómo se abordarán ciertos temas o estereotipos luego del cambio en los modos de hacer humor y en los roles de las familias en los últimos años. ¿Cómo creés que será?

Yo creo que la gente va a ir a ver Casados con hijos. Te voy a ser sincera, todavía no leí la historia, me la contaron por arriba. Pero yo confío plenamente en la gente que lo escribe. Ellos toman conciencia de que el mundo cambió y se harán los cambios que se tienen que hacer sin que por eso deje de ser Casados con hijos.