¿Qué significados se esconden en lo profundo de un laberinto de ligustros? ¿Acaso serán sus senderos verdes metáforas de nuestras búsquedas interiores, de las situaciones oclusivas de la vida o de esa necesidad tan humana de imponer algún límite a la vastedad del universo?

Desde el temible Minotauro de la mitología griega hasta los cuentos de Borges, estos fascinantes jardines han recorrido la historia universal, dando paso a la reflexión y proponiéndonos caminatas curiosas y desafiantes. En la Argentina existen varios de estos bellísimos paseos vegetales, algunos casi centenarios, ideales para descubrir en los gustosos días de otoño. Acá te cuento sobre cuatro de ellos, en Córdoba, Chubut, Mendoza y Misiones.

La carta sobre Georgie

San Rafael, Mendoza

En la finca Los Álamos, que perteneció a la escritora y gran amiga de Borges Susana Bombal, podemos visitar un excepcional laberinto con forma de libro hecho en homenaje al escritor. Cuenta a Rumbos Nacho Aldao, sobrino nieto de Susana: “El interés de Georgie y Susana por la literatura inglesa dio paso a una amistad que duraría toda la vida. Al morir ella en 1991, Camilo, su sobrino nieto preferido, heredó sus cosas. Y mientras las revisaba cayó una caja y voló de ella una vieja carta de Randoll, otro amigo de Susana y famoso diseñador de laberintos. Este le contaba su sueño de construir uno en homenaje a Borges. Para Camilo fue señal y dijo: ‘Debe hacerse realidad’. Y así fue”. www.laberintodeborges.com

Teseo y el minotauro

Según el Diccionario de Mitología Griega y Romana de Pierre Grimal, el Minotauro “era un monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre; hijo de Pasífae, esposa del rey Minos, y de un toro enviado por Poseidón”. Minos, avergonzado por el engaño de Pasífae, mandó a construir un laberinto para encerrar al Minotauro, al que cada año se le entregaban catorce jóvenes y doncellas para que devorara. Hasta que el joven Teseo, con la ayuda de Ariadna, le dio muerte y halló el camino de salida del laberinto.

Escapadas, Rumbos #866

Callejuelas infinitas

Montecarlo, Misiones

El Laberinto Vegetal misionero es un recorrido bellísimo. Está ubicado 180 kilómetros al norte de Posadas, camino a Cataratas, y nos invita a buscar la salida mientras nos perdemos en sus infinitas callejuelas naturales. Un mirador altísimo nos permite contemplar su extensión desde lejos y otear los recorridos de otros visitantes. Este laberinto con más de veinte años de historia, se encuentra dentro del Parque Provincial Juan Vortisch y cuenta con una superficie de 3.100 m2 enmarcados por 1.715 m lineales de ligustrinas. La entrada al parque es libre y gratuita, mientras que para ingresar al laberinto se cobra un bono contribución muy accesible. www.misiones.tur.ar

Escapadas, Rumbos #866

Oasis en la Patagonia

El Hoyo, Chubut

Completamente hecho de cerco vivo, el Laberinto Patagonia se encuentra a 3.7 km del pintoresco pueblo de El Hoyo y camino al desemboque del río Epuyén. Está enclavado en un predio de 5 hectáreas, rodeado de bosques nativos y con vistas a las chacras que se encuentran en el faldeo del cerro Pirque. Hasta Semana Santa está abierto todos los días, desde las 10.30 hasta que oscurece. ¡Te dejan llevar a tu perro con correa! www.laberintopatagonia.com

Al Laberinto Patagonia te dejan ir acompañado de tu perro, siempre que lo lleves con correa.

Inspiración italiana

Los Cocos, Córdoba

Emplazado entre estatuas y fuentes de agua, este precioso laberinto de ligustros está inspirado en el que el rey Minos mandó a construir en Creta y ya es un clásico de Los Cocos, en el Valle de Punilla. Funciona dentro del Parque Recreativo y Cultural El Descanso, predio que supo albergar hace ochenta años al Hotel El Descanso. Fue el italiano Juan Barbero, creador del complejo turístico, quien tuvo la genial idea de construir en los años 40 un parque de ligustros para el deleite de sus pasajeros. Un adorable puente colorado recorre en las alturas parte del laberinto y lo conecta con el resto del complejo. Este paseo puede visitarse todo el año. Más info: (03548) 492012