Dicen que la IPA nació en Inglaterra casi por necesidad a finales del siglo XVIII, debido a su alto contenido de lúpulo y alcohol que aseguraban una mejor conservación en los largos viajes a la India. Sin embargo, el estilo casi llegó a desaparecer hasta que en la década del 70 el movimiento cervecero artesanal (o "craft") de Estados Unidos lo rescató y lo llevó a la gloria, a tal punto que ese país se convirtió en el principal productor de lúpulo del mundo.

Fueron también los norteamericanos quienes encontraron en esa flor algo más que resinas amargas y comenzaron a aprovechar sus distintas variedades para producir cervezas con personalidad. Se iniciaba así la diversificación de las American IPA: "Los estadounidenses, que están todo el tiempo innovando, crearon la Doble IPA, la Session IPA (de menor graduación alcohólica), la Black IPA (con maltas tostadas), la Red IPA (con maltas acarameladas), la Belgian IPA (con una levadura especial de origen belga)... Y allí también nació la New England IPA, en una pequeña cervecería de Vermont, New England", explica Sol Cravello, jefa de Conocimiento Cervecero de Cerveza Patagonia.

Aromática, turbia, inconfundible

Aromática y turbia, la propuesta de The Alchemist -tal el nombre de la cervecería-, tuvo muy buena acogida entre el público de Vermont. Corría 2011, y aunque no estuvieran de moda las cervezas sin filtrar y opacas, el sabor a lúpulo tan intenso empezó a llamar la atención.

Entonces el estilo se ganó un nombre, o varios: New England IPA para algunos, Vermont IPA para otros, Hazy IPA o Juicy IPA para otros tantos. En cuanto a los descriptores de la variedad, Sol los resume en una frase: "La NEIPA debe ser una fiesta de fruta en la boca". Y agrega: "La idea es que el aspecto y el aroma nos lleven a un jugo frutal, lo cual se logra con esas variedades de lúpulos tan particulares, que dan aromas a mango y a papaya.

En cuanto a su apariencia, se caracteriza por la opacidad que le aportan la avena, el trigo y el lúpulo. Finalmente, el color suele ser entre amarillo y anaranjado, y la espuma es muy duradera". Jugosa, muy bebible y suave, resulta ideal para acompañar vegetales grillados, quesos y postres cremosos y frutales.

Actualmente la NEIPA se produce en algunas cervecerías artesanales locales. Además, Patagonia ofrece su NEIPA, Vera IPA, en los refugios. El éxito en ventas de la versión tirada llevó a la compañía a sacar una edición limitada en lata en 2019 que se agotó rápidamente. Pero dicen que dicen, que en algunos momentos del año la preciada latita volverá a estar presente en los refugios. Habrá que estar atentos.