Las personas que se exigen estar bien todo el tiempo o pecan de optimistas tienden a sufrir más e incluso a desarrollar depresión.


“Concentrate en la belleza y lo bueno de tu vida”; “No malgaste tu valioso tiempo entre lágrimas”; “Ánimos, solo estamos de paso en este universo”, fueron algunas de las frases que escuchó Tracey Duncan por parte de su profesora de yoga cuando cortó la relación que tenía con su novio.

Tracey estaba muy triste, por esos días dormía en el sofá de la casa de una amiga y sentía que su mundo se desmoronaba. Siempre había intentado ser positiva pero esta vez la realidad la desbordaba. El mensaje de su guía espiritual la había convencido de algo: se sentía culpable por estar mal.

“Está bien ser optimista pero la positividad tóxica no está bien“, escribió en un posteo durante su crisis emocional. “Comentarios como los de mi profesora me hacen sentir confundida y culpable cuando lloro mis pérdidas. No poder hablar con la gente sobre cosas tristes hace que todo se sienta peor”, amplió en la publicación.

Crisis de pareja (Foto ilustrativa web)

La reflexión propia no le bastó a esta mujer que aún vivía el duelo de su separación. Con la necesidad de encontrar un respaldo profesional, Tracey consultó con Aimee Daramus, una psicóloga de Chicago. La especialista la entendió perfectamente y le explicó:  “No se puede sentir cercano a alguien si no se comparten las emociones negativas. Nunca te vas a sentir amada realmente por otro si no puedes estar también triste o asustada o enojada en su compañía. Es parte del modo en que nos vinculamos”.

La psicóloga Duncan también le contó a su paciente que hay una explicación neurocientífica para esto: “Cuando se comparten los sentimientos auténticos, las neuronas especulares, que son aquellas que nos permiten amar y sentir empatía, comienzan a expresarse, lo cual genera una liberación de oxitocina, una hormona que favorece sentimientos de confianza e intimidad“.

(foto: REUTERS/Jose Luis Gonzalez)

En un mundo cada vez más exigente con el ideal de éxito y triunfo, sumado a las redes sociales que presionan constantemente para recrear escenas de ” la pareja perfecta”, “la familia perfecta”, “el trabajo de tus sueños”, “el mejor cuerpo”, los espacios para expresar los sentimientos negativos son cada vez menores.

En la misma línea, la terapeuta Laura Lee Townsend, de California, detalló: “Andar fingiendo que no tenemos emociones negativas puede crear toda clase de problemas psicológicos y físicos. Ese estado de negación causa estrés a la mente y al cuerpo. Los sentimientos negativos que se esconden pueden causar dolores de estómago, de cabeza, fatiga crónica, angustia y depresión, y aumentar el riesgo de abusar del alcohol o las drogas”.

“La mayoría de las veces llorar es un hábito social, una manera de crear ese lazo interpersonal. El llanto emocional es una conducta humana única cuyo fin es suscitar la compasión y la ayuda de los demás. Es improbable que superemos los momentos difíciles sin compartirlos con otra gente”, completó la especialista.

Tristeza (foto ilustrativa Web)

Con toda esta información a su favor, Tracey decidió repensar sus sentimientos, la forma de lidiar con ellos y compartió su experiencia en la plataforma Mic, donde cientos de personas se sintieron identificadas y compartieron sus experiencias. 





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