De acuerdo a los expertos en ciberseguridad, estos servicios recopilan información privada de las usuarias y la venden a mercados publicitarios.


En la era digital, las aplicaciones llegaron para conectarnos, entretenernos y facilitarnos la vida. En las tiendas virtuales hay servicios de todo tipo, entre ellos, algunas opciones que ofrecen monitorizar la menstruación con el objetivo de aumentar las posibilidades de embarazo, disminuirlas o, simplemente, para mantener el control de la regla.

El problema es que de cara a un reciente estudio de la ONG Privacy International se conoció que este tipo de servicio tiene un costo invisible para las usuarias: el acceso a su información personal.

Estas apps indagan acerca de hábitos de vida de las usuarias, como si fuman, cuánto alcohol beben o si han salido por la noche; su estado de ánimo; e incluso sobre aspectos de la sexualidad, como cantidad encuentros sexuales, si usan protección o si llegan al orgasmo, entre otras cosas.

En esta línea, el organismo reveló que algunos de estos servicios comparten datos con Facebook y con terceros. Se trata de los llamados “data brokers”, personas que especulan comprando y vendiendo información personal de los usuarios de internet, beneficiándose monetariamente con este intercambio.

De acuerdo a la investigación, los datos que más le interesan al mercado publicitario tienen que ver con mujeres que desean quedar embarazadas.

“Entendemos que ciertos datos personales son necesarios para proporcionar el servicio a las usuarias. Sin embargo, es difícil ver cómo si has tenido relaciones sexuales sin protección o no es relevante para predecir los ciclos de la menstruación”, cuestiona en su informe la ONG.

Para llegar a estas conclusiones, Privacy Internacional investigó una docena de “apps menstruales” para Android, analizando sus términos y condiciones, opciones de privacidad y todas las solicitudes de información que solicita el servicio. Además, registró qué paquetes de datos envían las apps cuando se conectan a internet y a quién.

Según explican desde la organización, las leyes de privacidad exigen a las empresas que se aseguren de que la información referida a datos médicos o sobre la vida sexual de las personas cuenten con una protección extra, sin embargo, se descubrió que las aplicaciones menstruales pasan por alto este precepto. “El amplio alcance de las aplicaciones que nuestra investigación ha analizado podría significar que los detalles íntimos de la vida privada de millones de personas en todo el mundo se comparten con Facebook y otros terceros sin el consentimiento libre, inequívoco e informado de esas usuarias”, señalan desde la ONG.

Según el informe, las aplicaciones menos discretas son: Mia (desarrollada por Mobapp Development Limited), Maya (Plackal Tech) Calendario Menstrual & Calculadora de ovulación (PinkBird), Mi calendario (Grupo Familia) y Mi Period Tracker (Linchpin Health).

Por el contrario, los servicios que no comparten información privada de sus usuarias sin permiso son: Son Flo (Flo Health), Calendario Menstrual (de Simple Design) y Calendario Menstrual (con el mismo nombre, pero desarrollada por Leap Fitness Gropu) o Clue (BioWink).

Cabe destacar que la última aplicación mencionada había sido denunciada por la ONG en 2018 pero regularizó la situación.

¿Qué se hace con los datos personales?

Según explican los expertos en ciberseguridad, los data brokers venden los datos personales que comparten las aplicaciones con Facebook en grandes paquetes con los datos de cientos de miles de usuarios con perfiles afines.

EFE/ Shahzaib Akber

Estos datos se ponen a trabajar en las redes sociales para que produzcan una actividad como sumar “me gusta”, interacciones, comentarios, producción y visionado de fotos y reproducción de videos. Esta actividad es procesada por algoritmos, que la sintetizan en “perfiles de consumidor”.

Dichos perfiles se agrupan por afinidad y llegan a los anunciantes, que compran la posibilidad de poner publicidad dirigida a posibles interesados. “Comprender cuándo una persona se encuentra en un estado mental vulnerable significa que se le puede apuntar estratégicamente. Saber cuándo un adolescente se siente deprimido significa que un anunciante podría intentar venderle un suplemento alimenticio que se supone que lo hará sentir fuerte y concentrado. Comprender el estado de ánimo de las personas es un punto de entrada para manipularlas”, explican desde la organización.

En esta línea, desde Privacy Internacional recomiendan a los usuarios prestar atención a los datos solicitados por las aplicaciones y recomiendan: “Revise periódicamente los permisos que ha otorgado a diferentes aplicaciones y limítelos a lo estrictamente necesario para la forma en que desea usar esa aplicación”.





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