Lo harán a partir de un estricto protocolo que plantea mayor distanciamiento entre mesas y reducción a la mitad de los comensales.


Los bares y restaurantes rosarinos se preparan para reabrir sus puertas el 8 de junio, si es que todo se mantiene como hasta ahora y no hay un estallido de casos de coronavirus. Lo harán a partir de un estricto protocolo de bioseguridad similar al que rige en otros lugares del país donde ya funciona la gastronomía, y que plantea, entre otras cosas, una reducción a la mitad de los comensales.

“Ya tenemos un protocolo armado y consensuado con la Municipalidad, y en los próximos días será analizado por la Provincia, que de dar el ok, nos permitiría abrir en diez días”, dijo Reinaldo Bacigalupo, presidente de Mercado Pichincha, en diálogo con Vía Rosario.

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El mismo contempla, entre otros puntos, una apertura de estos lugares de domingo a jueves, de 21 hasta la medianoche, y viernes y sábado hasta las 2 de la madrugada. “Insistimos con poder abrir de noche porque es nuestra principal fuente de ingresos, y como no hay otra actividad autorizada en ese horario, no habrá cruces con otras personas ajenas a la gastronomía”, señaló.

El empresario destacó la situación de crisis profunda que atraviesan varios emprendimientos de su sector. “En Pichincha ya nos confirmaron que seis o siete no van a seguir, y también está habiendo mucho cambio de manos”, apuntó. A esto se suma que en general el delivery lejos estuvo de aportar los ingresos necesarios para sostener la estructura.

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De allí la importancia de una pronta reapertura. “Por más que sea al 50%, nos permitirá generar algo de recursos para pagar a empleados, proveedores e impuestos”, sostuvo, aunque aclaró que para algunos negocios grandes que sacan ganancia del volumen, no resultará provechoso, y preferirán continuar cerrados porque el costo de abrir es mayor al potencial ingreso.

Cada local deberá cumplir rigurosas medidas como contar con alfombra sanitizante, muchos lavados de mano, alcohol en gel, distancia entre mesas de dos metros, límite máximo de capacidad y llevar un registro de los clientes para poder ubicarlos si surge algún caso positivo. “También estamos pensando en reemplazar la carta de papel por una digital para evitar el contacto”, graficó.




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