El cien por ciento de las guarderías y clubes están parados por la falta de agua y no pueden dragar debido a las medidas de aislamiento.


El mundo de la náutica deportiva y recreativa no solo está parado producto del aislamiento obligatorio establecido por la Nación, la abrupta bajante del nivel del río Paraná tiene en jaque el cien por ciento de la actividad ante el hipotético caso de que el día de mañana se habilitara el uso de las embarcaciones.

“Entre empleos formales e informales, contabilizamos 480 familias afectadas por el parate de la actividad náutica“, referenció Jorge Pinilla, referente de la Cámara Náutica de Rosario sobre el panorama que se vive en los clubes, guarderías, pero también en el amplio arco de oficios realizan cuentapropistas para el mantenimiento de embarcaciones.

Las caletas de los clubes náuticos de la zona norte están totalmente sin agua y las embarcaciones en el barro. (Vía Rosario)

Las restricciones impuestas por el avance del COVID-19 mantienen a los actores vinculados a la vida en el río sin poder trabajar, no obstante hoy nadie podría volver al empleo producto del nivel de las aguas del Paraná. “Ningún club hoy puede operar, no solo por el coronavirus. Las caletas no tienen agua y nadie puede hacer dragados”, indicó Pinilla en contacto con Vía Rosario.

“Hay chance que podamos estar exceptuados de la cuarentena la semana que viene. Pero se trata ya de una decisión que poco importa, nuestro rubro está en el suelo“, agregó el referente de la entidad, dedicado puntualmente a la venta y mantenimiento de motores de embarcaciones.

Las caletas de los clubes náuticos de la zona norte están totalmente sin agua y las embarcaciones en el barro. (Vía Rosario)

En un contexto crítico, la Prefectura Naval está dedicada a otros menesteres en tierra. “Así quisiéramos empezar a trabajar en el acondicionamiento de algunos clubes náuticos para intentar mover lanchas y veleros cuando se rehabilite la actividad, hoy Prefectura no nos deja ya que no puede controlar las tareas debido a que el personal está abocado al control de la cuarentena fuera del río“, expuso.

“La preocupación es grande, sobre todo entre las familias que están en la informalidad y que viven del mantenimiento de los botes“, sumó Pinilla. Mientras tanto, el panorama en los predios de clubes es desolador. Veleros y lanchas en el barro.

Las caletas de los clubes náuticos de la zona norte están totalmente sin agua y las embarcaciones en el barro. (Vía Rosario)

“Si bien hay antecedentes contemporáneos con bajantes más pronunciadas que la que se da hoy, en el caso particular d ela costa rosarina notamos que hay más sedimentación. Antes el río sedimentaba en la zona de islas y de ahí que en la actualidad todas las guarderías y clubes estén afectados”, remarcó sobre lo que sucede en la costa de la Cuna de la Bandera.




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