Chaleco, gorro, bufanda, guantes y mantita. Todo eso, además de la mochila y el guardapolvo o uniforme. Así fue el regreso a las aulas, en los dos primeros días de presencialidad, con récord de madrugadas frías. De hecho, congeladas.

La pandemia obliga al cumplimiento estricto de los protocolos. Y ellos exigen que debe tomarse la temperatura de los niños y adolescentes al ingreso (al igual que maestros, profesores y resto del personal), rociarlos con alcohol y, especialmente, dejar las ventanas y puertas abiertas, para que las aulas estén ventiladas. Hasta esta la suspensión de las clases presenciales, no había mayores inconvenientes. Pero el regreso se dio en plena ola polar. Y esta burbuja, en particular, la del turno mañana -y también el turno noche-, la sufre bastante.

Esta situación ha generado un debate al interior de las familias: ¿mandamos al niño, niña o adolescente a la escuela, para que retome su enseñanza académica con el docente y el contacto con sus compañeros y compañeras, antes de la llegada del receso invernal? ¿O lo exponemos a una enfermedad, sólo para cumplir con la presencialidad?

Algunos lectores se han comunicado con este medio para destacar que “los niños deben ir con mantas y algunos docentes debemos cumplir horarios, en galerías”. De hecho, contaron el caso de una escuela secundaria, en donde se le requirió a la directora un espacio para resguardarse del frío, pero se negó. ”No son condiciones dignas ni para aprender ni trabajar”, destacaron. En otros casos, los docentes también deben llevar el agua caliente desde sus viviendas, porque no calientan agua en los establecimientos educativos. Para evitar el compartir y tocar elementos ajenos.

En el turno mañana y noche, muchos adolescentes evitaron concurrir. Y, como si esto fuera poco, ya hay -al menos dos- burbujas que fueron aisladas: hay personas que presentaron síntomas compatibles con coronavirus.

El alerta violeta, emitido por el Servicio Meteorológico Nacional, por bajas temperaturas se mantendrán hasta el jueves por la mañana.

La pregunta se mantiene ¿presencialidad sí o sí? ¿Incluso con la ola polar?