El remisero investigado por el homicidio de Héctor Domingo Cornalis quedó en prisión preventiva. Fue en el marco de una audiencia llevada a cabo en la mañana de este lunes, virtualmente, en los tribunales de San Jorge.

La medida cautelar fue solicitada por el fiscal que lleva adelante la investigación, Carlos Zopeggni, y ordenada por el juez Gustavo Urdiales. “Si bien la Defensa cuestionó la calificación penal de los hechos ilícitos, el magistrado mantuvo la atribución delictiva que realizamos desde la Fiscalía”, señaló el funcionario del MPA.

En tal sentido, Zoppegni recordó que “al remisero se le endilga la participación necesaria en el delito de secuestro activo agravado (por la participación de tres o más personas donde resultó la muerte de la persona ofendida como consecuencia no querida por el imputado)”.

Por otra parte, el fiscal indicó que “aunque los abogados del imputado sostuvieron que no había riesgo de fuga ni de entorpecimiento probatorio, el magistrado resolvió hacer lugar a nuestro requerimiento de imponer la prisión preventiva”.

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De acuerdo a la Fiscalía, el hecho ocurrió de la siguiente forma: Roberto “Sombra” Andini, de 38 años, que había trabajado con Cornalis en la Cooperativa láctea “22 de Marzo” de Eustolia, contrató a tres personas para llevar adelante un plan: secuestrar a Cornalis y robarle el dinero que tenía en el baúl del auto: 8.674.750 pesos. Asesinarlo no estaba en los planes.

Para que se pudiera concretar, Andini llamó a CL, un remisero del pueblo, para que buscara a los tres entrerrianos de Paraná y los trajera desde Santa Fe hasta Clucellas.

Los delincuentes estaban escondidos en las canaletas en el ingreso de la cooperativa, en el km 112 de la Ruta Provincial 13, entre María Juana y Estación Clucellas. A las 4.50, una vez que sorprendieron a Cornalis, lo golpearon y lo introdujeron en su auto. Se dirigían hacia su vivienda. El plan era que allí maniataran al resto de la familia, sustraer el dinero, subirse al auto y escapar por la autovía de la ruta 19. Cinco días después, se reunirían en la ciudad de Santa Fe, para repartir el dinero.

Pero en el camino se encontraron con un móvil policial, que iba hacia la cooperativa, respondiendo al llamado del sereno de la empresa, que advirtió lo sucedido. Allí fue cuando cambió el plan y la suerte de Cornalis.