Nicolás, de 3 años, casi no tenía signos de vida. Sus familiares lo llevaron a la Comisaría, quienes lo llevaron a la guardia del Hospital.


El domingo por la mañana, la tranquilidad de la subcomisaría 1° del barrio Zazpe, al norte de la ciudad de Rafaela, se vio alterada cuando un grupo de personas golpearon insistentemente la puerta. Al abrirla, comisario Javier Cecotti, -jefe-, junto al oficial Cristian Ramallo y el suboficial Humberto Zárate, se encontraron con los familiares de Nicolás Sebastián, de 3 años. El niño casi no tenía signos de vida.

Los oficiales no lo pensaron: subieron al cuerpo casi inerte del niño al móvil policial y fueron raudamente a la guardia del Hospital “Dr. Jaime Ferré”.

El móvil policial contó con el “apoyo y acción coordinada de otros móviles de Cuerpo Guardia Infantería de la UR V que posibilitaron el tránsito vial sin interrupciones hasta el efector público de salud, al tiempo que le practicaban masajes cardiopulmonares”.

Según contó el diario La Opinión,El niño habría tenido convulsiones y no respiraba. Los mismos uniformados constataron que Nicolás Sebastián Giles, de tres años de edad, presentaba el pulso débil y signos respiratorios casi nulos, evidenciando además laxitud total en sus miembros superiores e inferiores”.

“La médica a cargo de la Guardia junto al personal y equipo de trabajo asistió al menor, y se logró estabilizar al pequeño a la vez que se diagnosticó un grave cuadro de laringitis con convulsiones por hipoxia, con alto riesgo de paro cardiorrespiratorio”.

Ya por la tarde, el menor se encontraba claramente mejor. Todo gracias al rápido accionar de los policías. 




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