"Año nuevo es siempre más ruidoso", se repite permanentemente. Eso hacía preveer que el cumplimiento de la ordenanza que prohíbe la utilización de pirotecnia sonora en Rafaela fuera casi nulo. Si bien se siguieron escuchando bombas de estruendo, en particular, en la cercanía de la medianoche, la cantidad de tiempo en que duraron los estruendos fue inferior a lo de otros años.

Esto podría ser considerado como un primer paso. Pero se está lejos del objetivo final, que es que no se vendan ni se utilice esta clase de implementos en la ciudad.

Como siempre, hay situaciones lamentables. Como por ejemplo, la muerte de una perra, Sol, en el barrio Villa Dominga, como consecuencia de querer buscar refugio ante los estruendos. Además, se registraron muchas denuncias por animales perdidos. 

Claramente, no se cumplió la ordenanza. Otra vez. El cumplimiento irrestricto llevará mucho tiempo, porque hay que concientizar a la sociedad de que el uso de la pirotecnia sonora es nociva y no alegre. Que la "celebración" dura una fracción de segundo, pero el trauma persiste mucho más que eso en animales, personas con discapacidad, ancianos, etc. Los cambios culturales llevan años. Esperemos reducir el plazo al mínimo. Para ello, hay que redoblar los esfuerzos. 

Sin heridos

De acuerdo a lo que se pudo averiguar, no se registraron heridos como consecuencia del uso de pirotecnia. Solo una consulta de una nena, por el uso de las denominadas "estrellitas".