Así sucedía en la localidad de Santa Ana, cuando una mujer mientras emitía su voto en el cuarto oscuro de la escuela N° 11. Luego de entrar, no salió por varios minutos.

Esto generó preocupación en los encargados de la mesa 943, pero la mujer estaba dentro del cuarto esperando a que le abrieran la puerta porque pensó que el mecanismo era así.

Esta anécdota la comentó el presidente de la mesa 943: “En mi mesa 943 entró una señora y estaba tardando un poco más de la cuenta, me acerco y golpeo la puerta, preguntó si se encontraba bien y me responde que ya estaba, pero seguía en el cuarto oscuro y no salía, entonces vuelvo a preguntarle si estaba bien y dice que sí, pero que le abra la puerta, que ya había votado y dijo que era hora de que le abran la puerta porque la tenían encerrada, no sabía que tenía que abrir sola ella la puerta”

Luego de abrirle la puerta la mujer exclamó  “¡Por fin abrieron, pensé que se habían olvidado de mí!”. Según indicó la mujer, a ella le dijeron que no debía tocar nada más que su voto y ponerlo en la urna.