El 2 de junio, no es un día cualquiera. Es el día de los Bomberos Voluntarios Argentinos. En la ciudad de Pérez, esa fecha, jamás pasa desapercibida. Las redes sociales se inundan de saludos para homenajear a nuestro héroes. Vía Pérez pudo dialogar con algunos de ellos en su día y transitar recuerdos y conocer qué virtudes los envuelven. Nahuel Ameri, Jefe de Cuerpo Activo, Juan José Trinchero, Presidente de la Comisión Directiva y Juan Pablo Pietrafesa, miembro de la Jefatura de Cuerpo Activo. Las palabras quedan cortas al querer describirlos, pero son los hechos los que hablan y queda plasmado en esta nota.

Honrar en este día a quienes en todo momento arriesgan su vida con vocación y responsabilidad.(Mecha Martínez)

Un día como hoy, se festeja en conmemoración a la creación de la Sociedad Italiana de Bomberos Voluntarios de La Boca. Fue en 1884, que dicha sociedad se creó bajo el lema “Querer es poder”, y su primer presidente e impulsor fue Tomás Liberti. Todo comenzó con un incendio en el barrio porteño de La Boca, donde un grupo de personas encabezado por Tomás Liberti, recurrieron al lugar del hecho y lograron extinguirlo tirando baldes de agua al edificio en llamas. Así nació el cuerpo de bomberos, creado por un grupo de vecinos, dada la evidente necesidad de que existiera uno.

En nuestra ciudad, en el año 1978, justamente frente al actual Cuartel de los Bomberos, la familia Álvarez y el famoso “Pirú”, tuvieron un incendio y los bomberos más cercanos estaban en Rosario, es decir que al momento de llegar, ya se habían consumido prácticamente todos los materiales. Desde allí nace la inquietud de que Pérez tenga su propio cuerpo de bomberos. Es así como se formó la primer comisión directiva y luego comenzó a trabajar su cuerpo activo, tomando como referentes a los Bomberos Zapadores de Rosario. Había que capacitar al primer cuerpo activo y tenían que empezar de cero.

Honrar en este día a quienes en todo momento arriesgan su vida con vocación y responsabilidad.(Juan Pablo Pietrafesa)

Juan Pablo Pietrafesa recuerda a Betty Álvarez porque siempre contaba la historia de los inicios de la institución en nuestra ciudad, “de hecho la plaza de enfrente lleva su nombre y fue un homenaje en vida que se pudo hacer”, señala. Betty siempre que podía, se cruzaba, les llevaba pastafrola o torta fritas, y les relataba la historia del cuartel.

“Actualmente son 35 los Bomberos Voluntarios. Se estipula por ley que haya un bombero cada 1000 habitantes. Todo depende de la Institución y de quienes quieran integrarlo, porque si sumamos Pérez más Soldini, que es nuestra jurisdicción actual, tendríamos que tener unos 50 bomberos, más o menos”, explica Nahuel Ameri.

Tal como lo dice Nahuel, “podemos ir cumpliendo, según nuestros registros con el número que tenemos, personal nunca sobra. Siempre insistimos a todos los que se quieran sumar en las campañas para aspirantes que lo hagan. Lleva sacrificio, esto es voluntario. Una persona que quiera dedicarse a eso tiene que tener un sentimiento fuerte, te tiene que gustar realmente, tiene que ser una vocación muy fuerte y muy bien planteada”.

Honrar en este día a quienes en todo momento arriesgan su vida con vocación y responsabilidad (Juan Pablo Pietrafesa).

Nahuel habla de su propia vocación y agrega que se fue formando de a poco. “Yo entré acá cuando tenía 14 años, hoy tengo 34, es decir que hace 20 años que estoy acá”. Más de la mitad de su vida que pertenece a la Institución. Ingresó al ver a chicos conocidos que iban con él a la escuela o chicos del barrio que estaban adentro y pensó, “vamos a ver si me gusta o no, después fue algo que se fue formando al ver el movimiento que había acá y cómo se iban desarrollando las cosas y después con la emergencia, cuando subís al camión y ya sos bombero, ahí es cuando realmente lo vivenciás y ves si seguís o no, es de acuerdo a lo que uno siente”, detalla.

El recuerdo que más le golpeó es el de Monticas. “Hay muchos. Todos quedan guardados pero no como algo negativo, sino como algo positivo dentro de lo que se puede, porque también es parte del continuar con esto. Nosotros nos tenemos que disociar un poco, esto es psicología de la emergencia, se lo llama así. Es disociarnos un poco y trabajar profesionalmente sabiendo que es parte de tu trabajo lo que estás haciendo”, explicó.

“Ahí hay otras cuestiones que se van trabajando y van forjando al bombero mismo”

“Monticas fue uno de los que más marca, porque había mucha gente conocida, fue un accidente muy grande, muchas víctimas fatales. Pero eso también forja al bombero en su personalidad. Todos los años anteriores, cuando nos preparábamos, lo hacíamos para la peor situación. Dos colectivos de frente, con múltiples víctimas, era una de las posibilidades. Generalmente, decíamos, es muy lejano, hasta que sucede. Tenemos que estar preparados para eso y para las peores emergencias que nos tocan. Trabajar tanto la parte psicológica como la parte física, la parte técnica”.

Juan Pablo, se refiere a la tragedia de calle Salta. “Más allá de la emergencia en sí, que lamentablemente no se pudo hacer ningún rescate con vida por el tipo de colapso que fue, el cómo se comportó todo el entorno, la sociedad, desde los medios de prensa que fueron muy respetuosos en todo momento, los familiares de las víctimas que estábamos buscando, hasta la sociedad en su conjunto”.

Honrar en este día a quienes en todo momento arriesgan su vida con vocación y responsabilidad (Juan Pablo Pietrafesa).

Según lo relata Juan Pablo, en Bulevar Oroño, estaba la gente de Cáritas que te daba chocolatada, cocineros que te daban hamburguesas, “gente que te ofrecía medias nuevas si las tuyas estaban húmedas, te mimaban de todos lados, y salías a descansar y eran todos mimos, después tenías que descansar de los mimos y volver a trabajar”, dice agradecido de la solidaridad de los demás, cuando ellos siempre, por vocación, son solidarios.

“A mi me llamó mucho la atención y me emocionó mucho como la sociedad en su conjunto se comportó para con un servicio de emergencia, en una situación donde lamentablemente no se pudo hacer ningún rescate exitoso. Pese a eso la gente reaccionó muy bien y acompañó los siete días de trabajo, porque uno por ahí dice, bueno la emoción dura las primeras 24 horas y acá no. El centro de ex-combatientes preparaban la comida, hay infinidad de instituciones, organizaciones o gente particular que se acercó”.

“Uno se carga de eso, no de lo negativo”

Juan Pablo dice que muchas veces un gracias, “incluso de una familia que perdió todo, te reconoce el trabajo y vos sabés que perdieron todo. Uno se carga de eso, no de lo negativo. Eso es muy gratificante y lo que te motiva a seguir con esto”, agregó.

Juanjo Trinchero también intervino y explicó que de adolescente estuvo en el cuartel por un espacio breve, porque cuando empezó la facultad tuvo que dejar la institución como aspirante porque no le daban los tiempos. “Ahí me quedó la llama encendida, y después me hice socio y hace tres años empecé a participar a nivel institucional, involucrándome en la comisión anterior y a partir de mediados de marzo organizamos la asamblea de renovación de autoridades y me eligieron como Presidente de la Institución”, señaló.

“Es como saldar un poco esa deuda pendiente que tuve de adolescente, desde otro lado, con otra mirada, pero siempre con el mismo empuje que tiene del primer al último de los bomberos y los aspirantes que forman parte de la institución. Acompañando acá, a este gran equipo humano que tenemos. Es muy valioso lo que hacen y uno se siente a gusto trabajando en pos de mejorar la institución, para que eso que nosotros podamos mejorar desde la institución se vuelque directamente a la ciudadanía”.

“Es parte de lo que aceptamos ser”

Tras la pregunta sobre el temor a perder la vida, Nahuel contesta con la dignidad que le da su vocación. “Yo tuve una situación de un incendio de vivienda, donde una garrafa de 3 o 4 kilos explotó. Escuché el silbido previo y ya sabía que estaba por explotar, lo conocía. Me di vuelta y dije: listo, ya está. Hasta acá llegué. Por suerte había una pared en el medio, detonó, explotó la garrafa, derrumbó la pared, me pegaron los escombros pero no me pasó nada”.

Nahuel agrega que ahora se trabaja con otro criterio, otro equipamiento, de otra forma, para evitar que eso suceda. “Todo el tiempo estamos pensando en esas situaciones y que nadie se tenga que arriesgar a eso por salvar algo material. No se cambia la vida por algo material. Nunca se cambia la vida de un bombero por algo. Eso se respeta siempre y se trata de llevar al máximo. Hay veces que corremos esos riesgos”.

“Eso es una gran responsabilidad que te obliga a estar altamente capacitados”

Salvar vidas. Sobre todo, dice Juan Pablo, se da cuando las personas quedan atrapadas dentro del vehículo y el bombero se da cuenta que es el último eslabón de la cadena de emergencia, “si no lo saca el bombero, no lo saca nadie”. Cuando uno rompe el auto para sacar a una persona, uno sabe que está salvando vidas. “Está siendo un eslabón muy importante de esa vida, después obviamente falta la parte del apoyo que dan los médicos, lo bueno de esto es que es un trabajo en equipo, nosotros hacemos el rescate y somos el último eslabón para sacar a esa persona de ahí, pero si la sacamos y no hay ese soporte médico atrás, inmediatamente y hace el trabajo que corresponde, no sirve de nada”, agrega.

Honrar en este día a quienes en todo momento arriesgan su vida con vocación y responsabilidad (Juan Pablo Pietrafesa).

El cuidado de las cosas pequeñas, hacen lo grande

Juanjo Trinchero, interviene para aclarar que se intenta que todas las variables que están al alcance del cuerpo activo, se bajen a la mínima expresión, tanto desde la capacitación del chofer como del mantenimiento de los vehículos con los cuales se dan respuestas. “Por eso, este cuerpo activo todas las semanas hace mantenimiento preventivo de todos los vehículos y de todas las herramientas con las que contamos, y después tienen los mantenimientos periódicos y obligatorios. Es parte de la prevención”, aclara.

Además, está convencido de la importancia de generar los recursos suficientes para tener mejores vehículos, porque eso implica una mejor seguridad del bombero a la hora de ir a prestar el servicio. De hecho, hay una importante inversión que están llevando adelante, “un proyecto que ya lleva un par de años y por los vaivenes económicos se han ido postergando un poco, pero si Dios quiere, en poco tiempo, vamos a poder terminar de concretar la compra, de pagar la unidad de primera respuesta y que en unos meses esté al servicio de la comunidad”.

Nahuel explica de qué se trata esa nueva unidad, que reemplazará a la que tienen actualmente, que ya lleva 30 años de servicio. “La fabrica Rosenbauer, en Austria y viene a reemplazar la americana que hoy está de primera respuesta. Tiene un tanque de agua con su bomba y equipo. Tiene que ser la mejor unidad posible porque es la que va a salir siempre. Es mucho más liviana, con más dispositivos de seguridad, más lugar de equipamiento y más cantidad de agua. Moderniza mucho el tipo de autobomba”, aclara.