A dos semanas del hallazgo del cuerpo de una beba de ocho meses de gestación dentro de un lavarropas, la Justicia sigue investigando para esclarecer lo que sucedió el viernes 2 a la madrugada. La joven está grave y su pareja cumple prisión domiciliaria. 

Familiares de Jonathan Weisheim hicieron pública su declaración y en la misma ponía en duda la paternidad de la beba ya que, a pesar de que convivían, no estaban más juntos. Además detalló que la joven le pidió que saliera de la casa dos veces esa noche y solicitó que analicen las cámaras de seguridad para ver si otra persona entró al departamento, según detalla Elonce.

Al igual que la familia de la mujer, el joven sostiene que no sabía del embarazo y sobre la noche trágica, Weisheim contó que la mujer entró al baño y le pidió que vaya a comprarle toallas femeninas a la farmacia ya que le comentó que estaba con su período menstrual.

Una vez que este regresó, le volvió a pedir un favor: que le comprara chizitos y snacks. De esta manera, el hombre volvió a salir de la casa. Luego de esto, se habría ido a dormir hasta que escuchó un fuerte ruido en el baño.

Al entrar, vio elementos rotos y charcos de sangre. Al consultarle a la joven, esta le dijo que era por la menstruación, le llegó a decir que lo quería y se desmayó. Acto seguido, llamó a la madre de Florencia y a la ambulancia, según su testimonio.

Ante esta situación, la familia del único detenido sostienen que alguien pudo haber ingresado al domicilio para ayudar a la joven mientras Weisheim hacía mandados. El principal sospechoso en estas versiones sería el hermano de la joven, que al llegar al lugar fue directo al lavarropas, lugar en el que apareció el cuerpo de la beba.

El fiscal Franco Bongiovani, encargado de la investigación, solicitó que se revisen todas las filmaciones de la zona para ver si alguien entró en el departamento.