Gustavo A. (56) está en libertad y llega en esa condición bajo la imputación de abuso sexual calificado.

Gustavo Agustín A. (56) llega en libertad bajo la imputación de abuso sexual calificado. La víctima tenía 11 años e iba a quinto grado. El juicio será este jueves en el Tribunal Penal Uno de Oberá. Una sobrina del educador también lo denunció por el mismo delito.

Casi dos años después de que el debate oral se suspendiera como consecuencia de la pandemia de coronavirus, finalmente este jueves será juzgado en Oberá un docente acusado de abusar sexualmente de una alumna que asistía a quinto grado en una escuela rural de Campo Ramón.

Se trata de Gustavo A. (56), quien llega a la instancia de juicio oral en libertad bajo la imputación de abuso sexual calificado (artículo 119 del Código Penal) que prevé penas de entre 6 meses a 4 años de prisión, aunque si los magistrados tienen en cuenta los agravantes la condena podría ser superior en caso de que sea declarado culpable.

La fecha de debate para este caso fue fijada para este 19 de mayo en el Tribunal Penal de Oberá. Se aclaró que por tratarse de un delito de instancia privada la audiencia será a puertas cerradas, aunque la etapa de alegatos y posterior sentencia será pública.

Si bien a mediados de 2020 el imputado rechazó la posibilidad de someterse a un juicio abreviado porque para ello debía admitir la culpabilidad y perdería todos los años de aporte como docente, sigue teniendo la oportunidad de hacerlo hasta horas antes del inicio del juicio.

Se espera que durante el proceso declaren una decena de testigos entre docentes, peritos, conocidos de la familia, los padres, entre otros. La querella de este caso estará representada por la abogada María Cristina Salguero mientras que del acusado se hará cargo un defensor oficial.

Con relación al abuso que sufrió la alumna (de 11 años), ella misma aseguró que el sujeto la manoseaba y luego le regalaba golosinas para que no contara lo sucedido. Se habrían cometido en diferentes aulas y en los sanitarios de la escuela situada en la zona rural del municipio.

Para la imputación fue clave la declaración de la niña en Cámara Gesell y el posterior informe de la pericia. “Se infiere que el relato sobre los hechos denunciados sería congruente con la realidad percibida, no se trataría de una construcción fantaseada, inoculada o tendiente a perjudicar a terceros con otros fines”, concluyó el perito del Cuerpo Médico Forense a cargo de la entrevista.

Igualmente, el docente fue afectado a otra escuela de la zona rural de Campo Ramón, lo que en su momento generó la inmediata reacción de los padres de los alumnos que lo quieren lejos de sus hijos.

Como si fuera poco, luego de la denuncia de los padres de la niña, una sobrina del acusado aseguró que padeció el mismo calvario y ratificó el modus operandi, lo que derivó en otra causa.

La denuncia contra el docente fue radicada el 31 de agosto del 2015, cuando la víctima asistía a quinto grado en una escuela rural de Campo Ramón. Además de maestro de grado, el sujeto estaba a cargo del quiosco escolar.

Fuente: El Territorio