El químico industrial Federico Hartwig desarrolló un proyecto de agricultura hidropónica. El proyecto Araíz dispone de producción de lechuga, rúcula, berro, achicoria, espinaca o albahaca. Además se están iniciando experiencias con pepino y tomate.


La idea, indicó, surgió hace pocos años atrás cuando buscaba diversificar la producción de yerba mate y salir de los estándares tradicionales productivos que tiene Misiones. Investigando y pensando en qué hacer, descubrió que la provincia producía solamente un 35% de la verdura en hojas que consumía. Una paradoja ya que es una de las tierras más fértiles que tiene la Argentina. A partir de allí surge Agua Raíz Hidroponía, que finalmente termina consolidándose como “Araíz Hidroponía”.

Hidroponía literalmente se traduce como trabajo en agua. Deriva de los vocablos griegos hydor: agua, y ponos: trabajo. “Realizamos visitas a productores del vecino país, Brasil, que está muy adelantado respecto a la Argentina en todo lo que respecta a Hidroponía y ese fue el click para iniciar el proyecto. Allí se escogió el sistema de producción conocido como técnica de flujo laminar. Dicho sistema, por lo general, usa tubos de PVC, cuya superficie es utilizada como sostén de las plantas y la solución nutritiva circula por dentro manteniendo húmedas las raíces”, explicó.

“Me pareció interesante porque básicamente, es una técnica que no depende del suelo sino del agua. Consiste en una solución de nutrientes diluidos en agua que circula en un circuito cerrado de producción, es decir un tanque principal con la solución que es bombeada por una cañería a los distintos perfiles donde se encuentran las plantas en períodos de 15 minutos y regresan nuevamente por gravedad al tanque principal. Este proceso se realiza las 24 horas del día”, detalló.

Para Hartwig, las ventajas de la hidroponía no solamente son numerosas sino que además son significativas. “Las plantas no entran en contacto con el suelo, por ende no se utiliza agroquímicos para el control de plagas. No existe competencia con las malezas. El impacto ambiental es menor, y también hay un menor consumo de agua. En tanto que la productividad por metro cuadrado de superficie es mayor. La calidad de producto constante y posibilita producir en cualquier lugar. Las plantas son más saludables ya que crecen en invernaderos. Todo producto hidropónico es vendido embalado asegurando su inocuidad. Y además tiene alta durabilidad post-cosecha ya que la raíz sigue suministrando nutrientes a la planta”.

Estos proyectos tienen sus exigencias ya que requieren de una inversión inicial alta y también de conocimientos específicos, así como la dependencia de la energía eléctrica. Actualmente Araíz dispone de producción de lechuga en distintas variedades, rúcula, berro, achicoria, espinaca, albahaca, y se están iniciando experiencias con pepino y tomate. Con una producción de 40 mil plantas mensuales que se comercializan por unidad en los principales supermercados y verdulerías de Oberá y ciudades vecinas. “También estamos trabajando en la producción y comercialización de plantines hortícolas”, destacó el profesional.

Araíz está ubicada en el Lote 1 sección C de Colonia Guaraní y ostenta una importante proyección. “Estamos trabajando en dos proyectos actualmente con un grupo de profesionales, en busca siempre de la eficiencia, el cuidado ambiental y la calidad de los productos. Por un lado autoabastecimiento de energía a partir de la generación de energía fotovoltaica y, por otro, la climatización de los invernáculos por geotermia”, finalizó.






Comentarios