La actividad se realiza en el marco del ciclo Contame tu historia que organiza la Municipalidad.


Este martes a las 18.30 se realizará una nueva edición del ciclo de charlas “Contame tu historia” que lleva adelante la Municipalidad neuquina. En esta ocasión, el encuentro lleva el nombre de “Don Jaime, un amor eterno por Neuquén”, haciendo hincapié en la vida personal y el amor por la ciudad de quien fuera obispo emérito de la diócesis de la capital provincial dejando huellas imborrables.

La charla estará a cargo de la disertante Viviana Barbosa. La propuesta, que aborda aspectos del desarrollo de la ciudad de la mano de especialistas de la región y que es organizada por la subsecretaría de Cultura de la Municipalidad y el museo Paraje Confluencia, se desarrollará de forma virtual a través de las redes sociales, cumpliendo la cuarentena obligatoria por la pandemia del coronavirus.

El municipio neuquino informó que bajo el lema “Prevención y responsabilidad colectiva”, en esta ocasión se hará en formato online a través del Instagram @museoparajeconfluencia y en la página de Facebook.

Charla Don Jaime

Don Jaime de Nevares fue defensor de las huelgas obreras en el Chocón y fundador de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos. El trabajo de Don Jaime lo posicionó como un referente ético, tanto para los católicos como para otros sectores sociales. Amó y protegió a los más pobres, a las comunidades mapuches discriminadas y a todo aquel que estuviera solo y desamparado.

Su accionar episcopal se centró en el ejercicio de la Justicia y de la defensa de los derechos constitucionales durante las convulsionadas décadas de 1960, 1970 y 1980. Supo transformar cada uno de sus actos, tanto en la defensa de los pobres, como con las medidas de protesta por la construcción de la Represa Chocón en una convicción, tal es así se negó a bendecir la capilla de la Villa y se puso al frente de la defensa de los trabajadores que protestaban por las condiciones inhumanas de trabajo.

Falleció el 19 de mayo de 1995. Fue despedido en la Catedral de Neuquén, con sus atuendos de Obispo, aunque calzando los mismos borceguíes que usaba cotidianamente.




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