Científicos de todos el mundo estudian a Mendoza por lo que consideran un caso asombroso, en estas tierras se producen las tormentas de granizo más severas del planeta y las llamadas superceldas se llevan toda la atención.

Raúl César Pérez, doctor en Física especializado en Atmósferas y Nubes y ex director de la Dirección de Contingencias Climáticas participó junto a equipos de Rusia, Estados Unidos y Canadá (de 1985 a 1986 y entre 1999 a 2004), realizaron investigaciones sobre el fenómeno exclusivamente mendocino.

Las tormentas

“Me decían que las tormentas en Mendoza tienen tres grandes problemas: primero la intensidad, tormentas superceldas y tormentas intermedias que hemos llegado a medir de 23.000 metros de altura, es decir, que pasa la estratósfera. Ese es el primer problema, tormentas muy grandes”, sostuvo Pérez sobre las conclusiones de los estudios.

En segundo lugar, contó que “un piloto norteamericano explicó que le había sorprendido, cuando hay multiceldas, la rapidez de los desarrollos de las tormentas: aparecen, crecen y precipitan muy rápido, en 30 o 40 minutos. Y mientras tanto aparecen otras en otros lados”.

El tercer inconveniente, y algo que el mendocino conoce muy bien y de primera mano, es la temporada más severa, que “justo se da en la época de la cosecha de la producción agrícola”, por lo que las tormentas resultan mucho más dañinas.

Hielo gigante. Una de las tantas tormentas de granizo en Mendoza.

Mendoza tiene características especiales que no se repiten en ningún otro lado y “sin lugar a dudas que es el efecto de tener una montaña tan alta como la Cordillera de los Andes, puesta en forma transversal a la circulación del aire de Oeste a Este, que viene del Pacífico (Chile) hacia Mendoza”, comentó Pérez.

Si bien “existen otros lugares, como Colorado (EEUU), donde están las Rocosas” no es lo mismo ya que las montañas “son más bajas, de aproximadamente 3.000 metros de altura, por lo que no tienen tormentas tan severas” como Mendoza, agregó el experto.

Superceldas

Uno de los fenómenos que se produce en Mendoza y más llama la atención son las conocidas “superceldas”.

Es una tormenta enorme “que absorbe todo el vapor de agua disponible en la atmósfera de la región, en este caso Mendoza”.

“Se transforma en una celda gigante que puede llegar a tener un tamaño de 50 kilómetros por 50 kilómetros de lado, por 20 de alto, como mínimo. Esa supercelda absorbe todo el vapor de agua que encuentra en la atmósfera, lo pasa a estado líquido y, como es muy intensa, encuentra temperaturas muy frías arriba, se congela y forma granizo”, dijo el especialista.

A diferencia del resto de las tormentas, que se forman (pueden ser varias celdas) y al cabo de una hora precitan y desaparecen, una supercelda tiene una vida de varias horas “porque sea realimenta” y de esa forma “puede estar desplazándose 5, 6 y hasta 8 horas hasta irse de la provincia. Es una única celda, muy grande, con mucha vida, y eso es lo que la diferencia del resto”.

*Este texto fue publicado originalmente por Los Andes. Se reproduce aquí con la autorización correspondiente.