En solo segundos, la vida de una persona puede cambiar por completo, de una manera muy inesperada. Fue lo que le sucedió a Eli Geroli hace tres años atrás cuando perdió a su esposo en un accidente y quedó en sillas de ruedas.

Pero la joven lujanina decidió no dejar que la tristeza de tanta perdida la consumiera, sino que sacó fuerzas de donde no tenía para reiniciar su vida. Actualmente planea irse a vivir sola y poner su propio negocio.

Hasta el 16 de febrero del 2019, Eli llevaba una vida más que normal. En marzo del año anterior se había casado, tenía una librería y estaba estudiando enfermería.

“Pero todo cambió un sábado por la mañana cuando volvía con mi marido de la casa de su amigo. Nos choco un hombre de frente y en el impacto, mi marido falleció. A mi me habían trasladado de urgencia al hospital Central porque tuve varias lesiones muy graves, a tal punto que los doctores decían que no iba a salir con vida”, contó Eli a Vía Mendoza.

Así quedó su auto luego del impacto. Su esposo iba del lado conductor. Foto: Eli Geroli

En el hospital descubrieron que la lujanina tenía fracturada 3 vértebras, un neumotórax en el pulmón izquierdo (quiere decir que estaba lleno de aire) y un hermotórax en el pulmón derecho (este estaba lleno de sangre). Para que ella pudiese respirar, fue necesario que los médicos drenaran y realizarán una traqueotomía.

También se le desgarró el intestino grueso, lo que le provocó un sangrado interno que requería una operación de urgencia, la primera que le realizaron al ingresar al nosocomio.

Por esas lesiones, la joven estuvo en coma inducido por 26 días. Luego fue pasada a sala común, para que terminará de recuperarse de sus heridas físicas más preocupantes.

Eli durante su estadía en el hospital. Foto: Eli Geroli

“Mientras estaba en el hospital, lo primero que hice fue agradecerle a Dios por haberme dado otra oportunidad de vida. Pero también le pedí que me diera paz y tranquilidad para aceptar la pérdida de mi marido”, expresó la lujanina, recordando los sentimientos de esos días.

Agregó que también pidió fuerzas para salir adelante, ya que desde ese momento, la joven estaría obligada a movilizarse desde una silla de ruedas.

El proceso de salir adelante

Eli expresa que Dios escuchó sus pedidos, ya que hoy tiene fuerzas inexplicables para la gente que solo conoce la perdida de su historia.

En el mismo año de su accidente se propuso comenzar con la rehabilitación para fortalecer la parte superior de su cuerpo y aprender a dominar sus brazos y silla de ruedas. Hasta el día de hoy sigue, gracias a la fuerza que Dios le da, el ánimo que recibe de su familia, iglesia y amigos.

La joven mientras realizaba su rehabilitación, siempre con una sonrisa. Foto: Eli Geroli

Aunque fue duro al principio, siempre me levantaba y daba gracias a Dios por las fuerzas para continuar, porque eso no había terminado, tenía que seguir con el juicio por mi accidente”, afirmó Eli.

Recientemente, la joven ganó el juicio y le permitió cerrar algunas de sus heridas emocionales, sobre todo la pérdida de su esposo, aunque ella tiene bien en claro que “eso no me devolvería mi marido”.

“Ahora sigo firme, logré comprarme un auto, quiero vivir sola, ponerme una librería grande, empezar a estudiar de nuevo. Simplemente estoy reiniciando mi vida”, sostuvo la lujanina.

Eli tiene toda la determinación para vivir una vida plena, superando las expectativas y obstáculos. Foto: Eli Geroli

Sus ganas de vivir inspiran a vivir de la forma más plena posible, ya que si ella lo logra después de sufrir tanta pérdida, ¿cómo no puede hacerlo uno que le ha tocado vivir tanta tragedia?

Logró comprarse un auto - que maneja ella misma - y planea abrir su negocio dentro de poco. Foto: Eli Geroli

Eli quiso concluir con un mensaje de ánimo para las personas que sienten desesperanza en sus vidas: “Quiero decirles que no se rinda, que peleen, que sea cual sea la situación que les haya tocado vivir, que continúen firmes, que sepan que hay un Dios que hace milagros, que consuela, da paz y fortaleza para cualquier momento en sus vidas”.