Estuvo preso y ahora ingresa a las cárceles de Mendoza con otro mensaje a través de la cumbia

Roberto Carrizo, el mendocino que volvió a la cárcel pero con un mensaje de esperanza a través de la música.
Roberto Carrizo, el mendocino que volvió a la cárcel pero con un mensaje de esperanza a través de la música. Foto: Gentileza Manada Pequeña.

Roberto Carrizo hizo un cambio radical cuando encontró un camino diferente, lejos de las drogas y la delincuencia. Ahora con su esposa e hijos tiene un grupo de música y predican un mensaje de esperanza.

Roberto Carrizo estuvo preso dos veces y no se avergüenza al decirlo porque pudo cambiar y sanar su pasado, apoyándose en su familia y en la fe. Es que está orgulloso de poder contar que ingresó varias veces más a la cárcel, pero ya no en un patrullero y esposado, sino por la puerta grande y con un mensaje de esperanza.

Tuvo una infancia muy difícil, triste, solitaria y llena de carencias. Cuando tenía tres años sus padres se separaron a causa de que su padre era alcohólico, por lo que con sus cinco hermanos de ese matrimonio se fueron de San Juan, donde vivían, y se instalaron en Mendoza.

Roberto Carrizo, el mendocino que volvió a la cárcel pero con un mensaje de esperanza a través de la música.
Roberto Carrizo, el mendocino que volvió a la cárcel pero con un mensaje de esperanza a través de la música. Foto: Gentileza Manada Pequeña.

Carrizo contó que creció en barrios marginados y en su adolescencia se fue de su casa, una decisión que lo llevó hacia la oscuridad. “En las calles conocí las malas juntas y las drogas, me hice adicto a las drogas como marihuana, alcohol, pastillas, tabaco, ácidos lsd, y cocaína. Pero la cocaína era mi favorita”, contó Roberto a Vía Mendoza.

Por la cocaína me transformé en un delincuente. Primero empezó como una travesura y después empecé a delinquir para conseguirla. Muchos de mis amigos se ahorcaron por esta maldita droga, a otros lo mató la policía y a otros nos tocó ir a la cárcel de Mendoza por delinquir para drogarnos”, relató el mendocino acerca de su pasado.

Cayó preso dos veces y ambas fue alojado en el Complejo Penitenciario Boulogne Sur Mer. La primera con 22 años en 1997 y la segunda en 1999. En total no estuvo más de un año tras las rejas, pero le fue más que suficiente para saber que no quería eso para su vida.

Roberto Carrizo en la cárcel, pero con un mensaje de esperanza a través de la música.
Roberto Carrizo en la cárcel, pero con un mensaje de esperanza a través de la música. Foto: Gentileza Manada Pequeña.

Años después, Roberto regresó a la cárcel pero ésta vez con su familia, quienes también son su grupo de cumbia y comentó lo importante que fue para él “volver a aquel lugar de dolor, soledad y tristeza, pero volver con un mensaje diferente. Volver con esposa e hijos me produjo una alegría inmensa que se las quería transmitir a los que estaban ahí. Que es necesario comenzar a cuidar la familia”.

“Se me vino a la mente poder aconsejarlos desde el conocimiento y decirles que debíamos darle más valor a aquellos que tan poco le dábamos cuando estábamos en la calle. Como un almuerzo en familia un domingo y no al ‘guachín’ con el que nos drogábamos”, dijo.

El amor, la familia y la fe en Dios lo sacaron de las drogas y la delincuencia

Roberto recuerda que su esposa, Valeria Jofré, comenzó a frecuentar reuniones en una casa del barrio en el que vivían y así fue que se introdujo a la fe cristiana. “Cree en el señor Jesucristo y serás salvado tú y toda tu casa”, es la frase bíblica que les cambió la vida.

“Ella oraba por mi. Durante 14 años oró por mí y, entre idas y vueltas, hoy estoy firme en los caminos del señor. Predicamos en barrios marginados y en las cárceles de Mendoza por medio de la cumbia cristiana, cumbia de la buena”, compartió Carrizo sobre el gran cambio que hizo, en el que incluyó a su familia.

Con Valeria y sus hijos formaron el grupo “Manada Pequeña”, conformado por 12 integrantes, y a través de la música comparten la palabra de Dios en barrios carenciados y diferentes espacios, siempre enfocados en los jóvenes, a quienes buscan ayudar con sus canciones.

Roberto Carrizo y su grupo de cumbia cristiana, Manada Pequeña.
Roberto Carrizo y su grupo de cumbia cristiana, Manada Pequeña. Foto: Gentileza Manada Pequeña.

Escribo nuestras propias canciones basadas en versículos bíblicos y nuestros testimonios. Armamos escenarios en diferentes barrios y lugares de Mendoza, llevando este poderoso mensaje de salvación por medio de Jesucristo”, resaltó el mendocino.

El grupo está grabando su segundo disco y están felices de haber recibido la invitación para compartir escenario el 17 de septiembre con Redimi2, un rapero dominicano de música cristiana que es considerado uno de los principales exponentes del rap cristiano.

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