La producción de cannabis medicinal ya se prueba como actividad económica en Mendoza y comienza a organizarse. Más allá del autocultivo, hay al menos seis proyectos a escala entre la zona Este y el Valle de Uco a la espera de los protocolos habilitantes para empezar a producir.

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Los proyectos integran el plan “Cannabis Medicinal, Nuevas Oportunidades Más Trabajo”, presentado el jueves 6 por la recientemente formada Cámara de Empresarios del sector en la provincia para fomentar la actividad en la provincia.

Un programa que contempla una cadena agroindustrial con la elaboración y comercialización tanto en el país como el exterior de resina de uso farmacéutico como último eslabón, a partir del procesamiento de cogollos, su materia prima.

El primero y uno de los de mayores dimensiones y progreso está en Santa Rosa, hay otro en San Martín y otro en la zona de El Carrizal. El último está previsto que se desarrolle en Tupungato. Todos cuentan conun denominador común: la reconversión de otras actividades, como la producción vitícola, hacia la cannabicultura, ante la perspectiva de menos exigencias y mayor rentabilidad.

El de zona Este ya está en condiciones de iniciar la producción antes de fin de año y está estructurado en varias fases, consisten en superficies de no más de 7 hectáreas (inferiores a las 18 de otros países americanos, y por encima de las 3 de promedio en Europa) y significan una instancia superadora del autocultivo y el tipo “indoor” o pequeño invernadero. Por la rotación son las unidades de rentabilidad mínima, que permitirían el recupero de la inversión en no más de 1 año.

Ricardo Córica, presidente de la Cámara de Empresarios del Cannabis de Mendoza, dijo a Sitio Andino que “La matriz productiva de la que Mendoza vive desde el siglo XX está agotada. Y ésta es una gran oportunidad de renovarla si se hacen las cosas bien. Hay que considerar que el agro representa el 4,5% del PBG provincial, y con la cannabicultura esa tasa puede llegar a duplicarse en apenas cinco años”.

Según algunos estudios cada hectárea de cultivo intensivo genera 16 puestos de trabajos, a esto se le suma el motor que representa el ayudar a muchas personas que sufren dolencias tratables con cannabis con un marco legal propio.

Santa Rosa, plataforma de lanzamiento

El proyecto es ambicioso, apunta a completar 40 hectáreas en producción para el año 2026. Este es el primero, o al menos el más avanzado, diseñado en Santa Rosa, que en una fase inicial prevé la siembra sobre las primeras 3 a 7 hectáreas, una vez que lleguen las semillas importadas con la autorización del INASE (Instituto Nacional de Semilla).

La Cámara y el municipio de Santa Rosa ya suscribieron el primer convenio de colaboración público-privada en Mendoza para favorecer la actividad. Y el segundo de su tipo a nivel nacional, después del que se suscribió en San Pedro, provincia de Buenos Aires, con la meta de hacer aportes científicos para la mejora del cultivo y sobre todo la capacitación de recursos humanos.

Los protocolos de seguridad

La Unidad de Control habilitada por el Ministerio de Economía deberá terminar de implementar los protocolos de seguridad y salud requeridos, de esta manera y de forma gradual los distintos proyectos podrán ponerse en marcha. Se espera que a más tardar en setiembre estén las licencias definidas para así iniciar con la siembra.

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Respecto del potencial que puede tener esto a nivel internacional resulta dificil de medir. Algunos indicadores permiten medir lo que puede significar para las exportaciones mendocinas. Según Córica, en un contexto favorable no descarta incluso la llegada de capitales extranjeros, “la demanda puede ser infinita. Sólo Canadá creció 120% en un año como productor “indoor” y tiene todo vendido”.

Desde la Cámara aspiran a que el rol del Estado se limite al contralor indispensable “y a crear un marco de sustentabilidad. Que no nos cambien las normas ni nos digan cómo sembrar o regar”.

Algunos números

u$s 100 mil/ha es la inversión inicial prevista

6 a 7 hectáreas promedia la superficie de una unidad productiva en Mza.

16 trabajadores/ha demanda una finca en plena producción.

2.000/ 3.000 kilos/ha de cogollos pueden llegar a obtenerse.

u$s 15 mil se paga en el mercado internacional por kilo de resina procesada

5 kgs. es el mínimo de materia prima necesaria por kilo de producto final.

u$s 450 millones se estima que puede mover la demanda sólo del mercado interno

Fuente Sitio Andino