La industria textil es una de as más contaminantes del mundo, siendo la segunda más contaminante después del petroleo. Esto es porque el 97% de su materia prima proviene de fuentes vírgenes y solo el 2% de fuentes recicladas. Dos amigas mendocinas crearon su emprendimiento textil pero desde una perspectiva y diseño consciente.

Jazmin y Fátima idearon juntas una pequeña empresa de sombreros, que nombraron Mambo. Las realizan de manera artesanal y con materiales completamente reciclados, desafiando las tradiciones contaminantes de la industria textil.

Mambo con diseño consciente

Las dos chicas tienen 23 años y estudiaron diseño en sus respectivas universidades. Fue en el primer año de la facultad que Jazmín y Fátima se conocieron. “Desde ese momento somos amigas muy cercanas”, contaron a Vía Mendoza.

Ambas querían formar un proyecto para hacer crecer sus conocimientos de indumentaria. De esa manera nace Mambo: “Era el deseo de tener un emprendimiento de diseño propio en el cual pudiéramos crear un proyecto que sea acorde a nuestros ideales y estilo”.

Las chicas son diseñadoras y tenían ganas de crear algo juntas para emprender. Foto: Mambo

A la vez no querían que fuera un emprendimiento texil más, sino desde otro planteamiento que piensen en el medio ambiente. Ellas lo definen como el diseño consciente.

“Para nosotras significa repensar y resignificar los conceptos de diseño y consumo ya establecidos para así poder crear un producto que genere el meno impacto ambiental y sea producido de la manera más transparente posible”, detallaron las mendocinas.

A Fátima y Jazmín les pesa mucho que la industria textil sea una de las más contaminantes y con su idea buscan cambiar este aspecto. Para crear sus sombreros utilizan materiales reciclables, lo que hace que sus diseños realmente sean conscientes.

Los sombreros los hacen de telas recicladas que consiguen, lo que hace que cada una sea única. Foto: Mambo

“Al trabajar con textiles reciclados en cada sombrero que creamos, las confeccionamos con las telas que disponemos en ese momento. Es por eso que cada uno de ellos es diferente y por lo tanto único”, expresaron las amigas.

Sienten que su pequeño proyecto está dentro de una oleada de emprendimientos conscientes al medioambiente, lo que las conforta pero a la vez las desafía para diferenciarse de los demás. Pero al final de todo, su mayor objetivo es sumar su granito de arena para cambiar las bases contaminantes de la industria textil.