En más de una oportunidad, cuando se piensa del violín, se piensa en la música clásica. No obstante, el instrumento abarca mucho más que ese género musical y un joven menciono lo quiere demostrar. Es Francisco Delgado quien tiene de vocación traer el violín a lo popular una vez más.

Franciso es un violinista mendocino, conocido como Ccesco en sus redes sociales. Está terminando su licenciatura en la Universidad de Cuyo y es docente. Trabaja con su instrumento tanto desde el ámbito académico como lo social, innovando desde su lugar sobre el pensamiento social del violín.

Francisco y su violín

Desde que tenia 4 años, Francisco deseaba tocar el violín. A sus seis años comenzó a aprender el instrumento, pero todo gracias a los gustos musicales de su familia. “Me hacían escuchar música clásica de chiquito. Eso abrió mi sensibilidad auditiva a que me guste este tipo de música”, contó el joven a Vía Mendoza.

A una temprana edad decidió profesionalizarse, ingresando con tan solo 11 años a la Universidad Nacional de Cuyo. A esa edad también comenzó su crecimiento académico con el violín, tocando en una orquesta de cámara.

El joven logró innovar con su instrumento, demostrando que el violín no están tan estructurado como se pensó.

De allí el joven tuvo sus primeras presentaciones orquestales y fue parte de “giritas” de conciertos por la provincia y fuera de la provincia también, además de recibir invitaciones para tocar junto a otros ensambles. “Esa etapa de adolescente era super clásico todo”, expresó Francisco.

A sus 16 años comenzó otra etapa musical para el joven, donde se fueron abiertas otro tipo de puertas. Todo fue porque Francisco quería juntar dinero para comprarse un nuevo arco, entonces subía covers de canciones populares con su violín.

Se empezó a correr la voz de un jovencito que tocaba el violín y empezaron a invitarlo a diferentes eventos sociales como casamientos y cumpleaños de 15. Así nació Ccesco, la marca que Francisco creó en base a su talento con el violín.

A la par crecían sus redes sociales, donde tiene más de 11 mil seguidores actualmente en su Instagram. A pesar de esto, el joven afirmó: “No me considero influencer. Quizás micro-influencer porque trabajo con un público muy acotado, que tiene recepción a lo que hago y suelo transmitir”.

Francisco lleva 19 años tocando el violín, convirtiéndose en su vida.

Por otro lado, fue gracias a las redes lo que en parte le permitió seguir aflote durante tiempo de aislamiento de la pandemia, además de sus clases de violín. “Yo no podía presentarme en ningún lado, solamente me quedaban los live por Instagram o tal vez gestionando eventos a futuro”, detalló el violinista.

Volver a traer el valor popular del violín

Francisco explicito que el violín siempre fue popular, aunque en las últimas décadas se ha cambiado el pensamiento social sobre el instrumento, asociándolo únicamente a la música clásica.

“Si nos ponemos a pensar atrás, el violín siempre estuvo involucrado en el área popular de la sociedad. El violín ha estado en el folclore, en el tango, en todo lo que era el repertorio popular de un montón de culturas y sociedades”, explicó el mendocino.

Fue cuando se dejó de utilizar el instrumento en ciertos géneros musicales considerados populares como el regatón o la cumbia, que se empezó a pensar que el violín era algo anticuado y solo apto para la música clásica.

Con sus presentaciones, el joven rompió con un pensamiento social sobre el violín donde solamente debería estar confinado a la orquesta.

Con sus covers y sus presentaciones en los eventos sociales, de alguna manera Francisco está aportando su granito de arena para cambiar esta perspectiva. De esa forma, el mendocino innova mezclando al violín en estas nuevas canciones que no lo involucraron. “El violín es amigo de todos”, concluyó Francisco.