A fines del 2016, la vida de Paola Lorena González cambió por completo. Su hija, quien estudiaba en el instituto religioso para chicos sordos Antonio Próvolo, estaba entre las víctimas de los escalofriantes abusos sexuales perpetrados por los curas Nicola Corradi, Horacio Corbacho; y por otros trabajadores del establecimiento (donde, además, funcionaban albergues). Paola ella tomó conocimiento luego de que las primeras denuncias salieran a la luz públicamente. Así supo que su hija había sido atacada por esos monstruos, luego de que ella -con vergüenza- se lo confesara.

Una "guerrera", así se define Paola González. Foto: Facebook.

Desde ese momento, se convirtió en una de las abanderadas del insistente reclamo de justicia. No faltó en ninguna de las movilizaciones, siempre con el pedido para su hija y los otros sobrevivientes como estandarte. Su compromiso no "aflojó" en ningún momento, ni siquiera después de que a fines de noviembre del año pasado la Justicia encontrara culpables a los curas Corbacho y Corradi; y al ex jardinero, Armando Gómez por los vejámenes; y los condenara a 45, 42 y 18 años de prisión, respectivamente. Pao siguió comprometida desde lo social a distintas causas.

El cierre del 2019 también llegó con una hermosa noticia para Pao: ante los ojos de la ley, su hija del corazón -la misma que había vivido las terribles pesadillas en el Próvolo- también se convirtió formalmente en su niña. Y es que la Justicia de Familia confirmó el trámite de adopción.

La mujer siempre estuvo comprometida con causas sociales y solidarias. Foto: Facebook.

Sin bajar los brazos

Aunque la salud le jugó algunas partidas difíciles a Pao, la mujer nunca se dio por vencida. Y, como reza el conocido refrán; todo esto no hizo más que fortalecerla. Aunque desde siempre había mantenido un perfil solidario, sobre todo cuando organizaba todos los años el festejo del Día del Niño en su casa del barrio San Martín de la Ciudad de Mendoza (donde vive); en abril del 2020 abrió en el lugar su propio merendero.

"Yo Sí Te Creo" es el nombre del merendero que inauguró en abril, en plena pandemia de coronavirus. Foto: Facebook.

"Yo Sí Te Creo" fue el nombre que eligió, una máxima que se ha convertido en un pilar fundamental de apoyo para las víctimas -o sobrevivientes- de abusos sexuales. La iniciativa surgió justamente cuando estaba comenzando el brote de la pandemia de coronavirus en Mendoza y en el país; y cuando el aislamiento estaba en su etapa más restrictiva. "A mucha gente le está llegando ayuda del Gobierno, pero no alcanza. Entonces abrí un merendero para repartir tortitas o algo de comer. Y lo llevamos casa por casa, porque en este contexto sería una locura meter a todos los chicos encerrados en un lugar", explicó Paola apenas inauguró el espacio.

A más de seis meses de la inauguración, el merendero está más activo que nunca. Y es que la situación recrudeció mucho en el 2020, creció la cantidad de personas en situación de vulnerabilidad; y también la asistencia. Actualmente, Paola asiste a más de 200 chicos y sus familias del barrio con el merendero.

"Estamos necesitando insumos para el merendero y comedor. Principalmente leche, cacao, manteca, levadura, azúcar, galletas, aceite, salsa, sal fina y carne; entre otras cosas. Todo es más que bienvenido; estamos asistiendo a más de 200 personas", destacó con su humildad característica.

Todos los años, Paola organiza un festejo solidario del Día del Niño en el barrio San Martín. Foto: Facebook.

Para ayudar

Quienes puedan y deseen colaborar con mercadería, pueden acercarla al Merendero Yo Sí Te Creo (barrio San Martín, Manzana M, Casa 14; en calle El Nevado). También comunicarse al Facebook del lugar o al celular de Paola González: 2616714277.