La empresa agroexportadora que será intervenida por el Gobierno nacional, con la posibilidad de expropiación, es dueña de dos bodegas en la provincia.


Luego del anuncio presidencial de intervención y pedido de expropiación de la firman Vicentín, se cononció que la compañía, que se encuentra en concurso de acreedores, se hizo dueña de dos reconocidas bodegas en Mendoza: Sottano, comprada a la familia que lleva ese apellido, y a Viñas Argentinas, que estaba en manos de la empresa Cartellone.

En 2017, la Familia Vicentin adquiere la bodega de Fioravante Sottano (1890) “para continuar y hacer crecer aún más la elaboración de vinos de alta gama”, indican en la página oficial de la compañía. En los últimos años, principalmente, el negocio estuvo más vinculado al mosto, y con un “managment” poco definido.

Viñas de Argentina: el traspaso de manos al Grupo Cartellone se produjo también durante 2017, en plena expansión de Vicentín en todo el país, que prometía convertirse en un “peso pesado” en la industria del vino. 

Vicentin, líder en la producción de alimentos, entró en convocatoria de acreedores luego de que anunciara la cesación de pagos de su deuda a fines del 2019 como resultado de un proceso de vaciamiento. El principal acreedor de la empresa es el Banco Nación, que concentra el 80 por ciento de la deuda financiera.

La empresa cuenta con plantas de cereales y oleaginosas en las localidades santafesinas de Avellaneda, San Lorenzo y Ricardone, una división de producción de Biodiesel (Renova), otra textil que incluye desmotadora, hilandería y tejeduría, una planta de jugo concentrado de uva en San Juan, Vicentin Family Wines en Mendoza, además de acopio y exportación de Miel (Promiel), producción ganadera y sedes en Montevideo, San Pablo y Asunción. El Sol.




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