Cada 7 de agosto, la tradicional Fiesta de San Cayetano convoca a miles de fieles en Mar del Plata pero el contexto de pandemia obligó a realizar una serie de modificaciones, aunque la gente podrá visitar el santuario.

Si bien el año pasado no hubo celebración, el avance de la vacunación y la disminución de casos de coronavirus permitieron que en esta oportunidad la parroquia pueda abrir sus puertas para recibir a sus fieles.

Según informaron desde la diócesis de Mar del Plata, todos los peregrinos tendrán acceso al santuario para hacer sus peticiones y oraciones a San Cayetano de manera ordenada. El lugar permanece abierto desde el viernes, con acceso libre, y se podrá visitar hasta la última hora del sábado.

Como todos los años, junto al obispo Gabriel Mestre habrá diáconos y sacerdotes en el Santuario, para bendecir y atender a los peregrinos. También habrá voluntarios para recibir y acompañar a los peregrinos. Quienes concurran deberán hacerlo con barbijo y respetar la distancia.

Este año no se realizarán actos públicos: no tendrá lugar la tradicional procesión, tampoco las misas ni el acto de apertura o cualquier ceremonia con fieles. Sin embargo, habrá trasmisiones a través de las redes sociales del santuario https://www.facebook.com/sancayetanomdp.

Este viernes, en el Santuario de San Cayetano, el obispo Gabriel Mestre presidió la misa en la que se pidió al Santo por el pan y el trabajo. Estuvieron presentes el intendente Guillermo Montenegro, representantes de la producción y el trabajo, referentes de organizaciones gremiales de las empresas y los trabajadores, autoridades y miembros del Concejo Deliberante, funcionarios provinciales y locales. No hubo público presente y la misa de transmitirá por las redes del Obispado.

En su homilía, el obispo recordó las palabras del profeta Elías que expresaba: “¡Basta ya! Podemos ver en este grito el cansancio de nuestro Pueblo, de nuestro Pueblo más humilde y necesitado que reclama los elementos básicos para poder llevar adelante una vida digna”, dijo Mestre. Más adelante expresó: “¡Querido San Cayetano, alcánzanos de Jesús el pan vivo bajado del Cielo, la gracia de ser pan para todas y todos en nuestra Argentina, la Patria bendita del pan!”