Familiares de los tripulantes que fueron espiados por la AFI de Mar del Plata mientras reclamaban en 2018 que siguiera la búsqueda confirmaron que intervendrán en la causa.


Este miércoles se conoció la denuncia de espionaje ilegal que llevó a adelante la delegación Mar del Plata de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) bajo las órdenes del gobierno de Mauricio Macri sobre familiares de los tripulantes de ARA San Juan.

En la investigación se encontraron pruebas de que, en 2018 mientras reclamaban la continuidad de la búsqueda del submarino, sus teléfonos habían sido intervenidos. Varios de ellos ya adelantaron que se presentarán en carácter de querellantes en la causa judicial que se instruye en la Justicia Federal de Mar del Plata.

En testimonios a distintos medios, familiares de tripulantes del submarino manifestaron su voluntad de presentarse como querellantes en la causa judicial que quedó a cargo del fiscal general de Mar del Plata, Daniel Adler, actualmente al frente de la Fiscalía Federal Nº2 y del juez Santiago Inchausti.

“Ya habíamos hecho una presentación porque veíamos que cada vez que hablábamos entre nosotros, teníamos problemas con el celular, que se recalentaba o se cortaba la llamada”, declaró este jueves en radio Continental Belcastro Rumi, uno de los familiares.

Por su parte, Luis Tagliapietra sostuvo en diálogo con FM Rock&Pop: “Yo había denunciado en marzo de 2018 sobre esa posibilidad, ya que había cuestiones que eran muy extrañas: comportamientos raros o mensajes que aparecían borrados cuando nadie había hecho nada”, recordó el abogado, que representa a nueve familiares de los submarinistas del ARA San Juan.

Tagliapietra contó que mientras se realizaba “una audiencia en Caleta Olivia en la que estábamos tomando declaración testimonial, tenía teléfono apagado y cuando salí tenía un montón de mensajes de Google diciendo que habían intentado acceder a mi mail desde otro dispositivo”.

Otra de las familiares, Isabel Polo dijo que los familiares habían presentado una denuncia en este sentido a principios de 2018, aunque “tanto el fiscal Lucas Collia como la jueza Marta Yañez no le habían dado la importancia que merecía porque no podíamos aportar pruebas“.

“Sospechábamos del espionaje porque el teléfono de repente se reiniciaba solo y cuando lo volvíamos a encender faltaban contactos, videos, imágenes: nos borraban el material de los celulares”, sostuvo en diálogo con la radio FutuRock.




Comentarios