La provincia iniciaría la etapa industrial con el otorgamiento de aproximadamente 50 licencias de una a tres hectáreas más una empresa testigo de 10 hectáreas.


El uso del aceite de cannabis y fitoderivados para la salud humana está teniendo enormes avances en investigación médica en el mundo. En Argentina, el tema ya está en agenda. El camino lo inició el gobierno anterior con la promulgación de la ley 27.350 y lo continúa el gobierno actual, que avanza a paso firme en una legislación que permita el autocultivo regulado y la explotación industrial.

​La Rioja y Jujuy son dos provincias pioneras en la materia y a través de distintos actores locales, cuentan en detalle sus proyectos a Hemp. Benjamín Enrici desembarcó en la localidad de Chilecito para estudiar ingeniería agronómica, “porque los cultivos que aquí se hacen (vid, olivo, nogal) me despertaban mayor interés que los monocultivos de cereales”, reconoce.

La Rioja lidera el camino hacia la nueva industria del cannabis

Luego de recibirse, Enrici comenzó a redactar un proyecto sobre la creación de un centro de biotecnología para la provincia de La Rioja. Comenzó a observar el desarrollo y los usos de la industria del cannabis para uso medicinal, y llegó a la conclusión de que era un producto ideal para la provincia de La Rioja “porque genera una enorme rentabilidad, contratación de mano de obra y además es una industria limpia y dinámica que tiene un enorme valor agregado”, aseguró el especialista.

Así nació Agrogenética Riojana Sapem S.A., una empresa con articulación público-privada (con participación estatal mayoritaria) que preside el propio Enrici. El proyecto de La Rioja contempla distintas etapas: la primera es salud pública, otra pata clave es la industria. Se evitarán los grandes monopolios y se priorizará a empresas medianas y pequeñas con gran expresión territorial en los 17 Departamentos de la provincia.

Cannabis. EFE/Juan Ignacio Roncoroni

La Rioja iniciaría la etapa industrial con el otorgamiento de aproximadamente 50 licencias de una a tres hectáreas más una empresa testigo de 10 hectáreas. Esto generaría ingresos por venta de licencias y recaudación de impuestos el equivalente a lo que la provincia gasta en energía y fletes para el sector agrícola, “por lo que no solo generaría mano de obra sino que podría subsidiar costos de otras industrias para volverlas competitivas”, considera Enrici.

Con información de Ambito financiero.




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