Como una breve reseña histórica sobre tan importante acontecimiento, es necesario indicar las causas por las cuales el pueblo jujeño buscaba “desvincularse políticamente” de la antigua Intendencia de Salta, motivo que se originó desde el instante en que ambas ciudades fueron fundadas.

Hacia fines del siglo XVIII, los diversos problemas que ya venían acarreando se intensificaron aún más debido a que las autoridades políticas y militares que residían en Salta, pretendían trasladar hasta esa intendencia las Cajas Reales -el dinero- que se hallaban en Jujuy.

Ante esta iniciativa, los jujeños se opusieron y reclamaron esta posición ante el Virrey del Perú, quien consideró que Jujuy estaba geográficamente con más ventajas y que era un punto importante para el recambio de animales y cargas.

Así, la primera intención “separatista” fue llevada -en un escrito- a la Junta Grande de 1811, por el canónigo Juan Ignacio de Gorriti, quien representó a Jujuy en esa ocasión. En ella se manifestaba la necesidad de que esta ciudad debía gobernarse a sí misma y por medio de una Constitución propia.

Al no contar con una respuesta favorable, los jujeños continuaron insistiendo con este petitorio, el cual fue presentado ante la Asamblea del año XIII y el Congreso de Tucumán, pero siempre se les negó la posibilidad de constituirse en una Provincia Autónoma.

El coronel español José María Fascio se asentó en Jujuy en 1825. Vivió aquí diez años y fue el primer gobernador de la Provincia.(Archivo Vía Jujuy)

En el año 1831 asumió el gobierno de Salta Pablo Latorre, quien en su mandato despojó a Jujuy de diversos distritos (Santa Victoria, San Andrés de Iruya) y al entrar en conflicto con Heredia -gobernador de Tucumán-, la situación de su gobierno se agudizó ya que se encontraba entre dos fuegos y no contaba con aliados próximos.

Este conflicto fue la oportunidad propicia de los jujeños para hacer frente a los salteños y lograr la tan ansiada independencia. Así, el 17 de noviembre de 1834 Heredia propició una reunión entre los vecinos notables de Jujuy y las autoridades, la cual fue encabezada por el coronel José María Fascio, quien fue nombrado “Gobernador Provisorio de la Provincia”, declarando también el 18 de noviembre de 1834 como día de la autonomía política.

En diciembre de ese mismo año, Fascio, al frente de un pequeño ejército, invadió Salta, librándose una gran batalla en el Campo de Castañares, donde resultaron vencedoras las tropas jujeñas, quienes entraron triunfantes, sellando de esta manera la constitución de la nueva provincia argentina, que fue reconocida formalmente ese mismo mes por el recién designado gobernador salteño José Antonio Fernández Cornejo, quien firmó el correspondiente tratado con José María Fascio.

Al transcurrir las primeras semanas del año 1835, el teniente gobernador Fascio presentó la renuncia a su cargo, la que recién se hizo efectiva el 15 de marzo, cuando la Legislatura jujeña aceptó su dimisión, “siendo reconocida su labor y desempeño en aquellos momentos difíciles” y le dieron “las más expresivas gracias por sus eminentes servicios y generoso desprendimiento”.

El 29 de noviembre de 1835 fue sancionada la primera Constitución provincial, siendo gobernador de la Provincia el coronel Fermín de la Quintana.

Por último, he aquí una breve bibliografía de quien fue el primer Gobernador de la Provincia:

José María Fascio nació en España en 1794 y llegó a América en 1815 para incorporarse al Ejército Real del Perú, participando de las invasiones españolas a Jujuy.

En estas tierras conoció a quien sería su esposa, Trinidad Alvarado, y estableciéndose en Jujuy pidió carta de ciudadanía argentina. Ejerció importantes cargos públicos y simultáneamente fue el último teniente de gobernador de Jujuy y el primer gobernador de la Provincia de Jujuy, cargo al cual renunció en marzo de 1835, regresando a España, donde murió en 1856.

(*) Profesor de Historia. Legajo 1.188.