Los educadores del sur entrerriano entienden que "hubo y hay muchos aprendizajes forzosos de ambas partes en todo este período". Además en la escolaridad obligatoria han dejado de cursar porque los costos de datos del teléfono.


En la búsqueda de testimonios que marquen la realidad en cuanto a la educación virtual que vive el país, el primer diálogo que accedió Vía Gualeguaychú fue con Marcos Henchóz – Licenciado en historia y en gestión educativa, con especialización en ciencias sociales, y Docente de nivel superior y universitario de Gualeguaychú.

Estas circunstancias no deseadas profundizaron las diferencias educativas en cuanto al acceso al conocimiento“. “En este contexto el educador marca que la brecha educativa fue ensanchada, en cuanto al acceso tecnológico. “No nos confundamos, muchos estudiantes (familias) y docentes no tuvieron o no tienen acceso a internet. Cuidado, tener acceso a internet lo único que significa es eso, tener acceso a internet. Otra cosa muy diferente es el uso, manejo, conocimiento y posibilidad de enseñar las herramientas, recursos y soportes tecnológicos. Qué un estudiante tenga internet no garantiza el adecuado acceso al conocimiento. Que el docente tenga internet no asegura un correcto acompañamiento didáctico-pedagógico. Hubo y hay muchos aprendizajes forzosos de ambas partes en todo este período.

En diálogo con Vía Gualeguaychú Henchóz contó; “la situación no nos debe llevar al desatino de pensar que al esfuerzo educativo” lo hace la patronal (gobierno provincial); lo estamos llevando estudiantes y docentes (principalmente). La parte de la patronal (Consejo general de educación, por ende, el gobierno de la provincia de Entre Ríos), lisa y llanamente lo único que aportan es confusión y más obligaciones que, por cierto, la mayoría son absolutamente innecesarias y generan mucho stress laboral y demasiado mal humor. Exigencias de quiénes no están aportando lo necesario. El docente que tenía internet, tuvo que comprar un paquete de datos mayor o instalar el servicio en su domicilio. Quiénes lo teníamos, tuvimos que comprar mayor cantidad de megas para poder dar respuestas a nuestros estudiantes. La misma situación se vivió y vive en las familias de los estudiantes.

Docentes virtuales Gualeguaychú
Crédito: Marcos Henchóz

El profesor explica que las circunstancias hizo que más estudiantes abandonaran las cursadas de sus años lectivos.” Sencillo, no tienen acceso a internet o la tecnología adecuada. Además, no pueden resolver el modo pedagógico de educación a distancia”.

Ni hablar de lo que significa tomar exámenes en esta situación. Más incomodidades. Más injusticias. Más dolor de cabeza“.

“Quienes estamos comprometidos con la educación y con nuestros estudiantes, buscamos “las mil y una” posibilidades de estar en contacto y resolver el acompañamiento didáctico-pedagógico. Por eso, entre otras cosas, nos duelen las exigencias sin mayor sentido (para esta etapa) de organizar las ferias de ciencias o actos escolares”. Todo esto, genera más sinsabores, más brechas, más ausencias, más padecimientos y más estigmatizaciones. En estos tiempos especiales, cualquiera de esos programas o actividades extracurriculares (y es así, extracurriculares, es decir, el “tiempo que le sobra” al docente. En otras palabras, horas y horas de trabajo extra en donde el patrón no pone nunca un peso) deberían haberse suspendido y dejar a los estudiantes y docentes enfocarse en lo verdaderamente importante. Solo repulsión y desprecio se obtiene cuando se ejerce la amenaza y la presión laboral.

Henchóz resalta “en estas circunstancias no deseadas me indigna y me da bronca leer como las autoridades educativas se vanaglorian con el trabajo y el esfuerzo de estudiantes y docentes”. En este mismo instante, estoy juntando todas las facturas de internet y del mayor servicio instalado para poder “dar clases”. Qué cosa de locos, ¿no?. El trabajador financia al patrón para que el patrón se saque la foto y nos quiera hacer creer que está muy comprometido con la educación”.

Educar en el Delta entrerriano
Sin dudas trabajar en el Nivel Superior es una experiencia maravillosa” dice Mario Javier Lissmann, un profesor de Historia y Licenciado en Tecnología Educativa y especialista en Entornos Virtuales de Aprendizaje del ISFDC Villa Paranacito, Islas del Ibicuy.

El docente, que es formador en un pueblo ubicado en el Delta entrerriano, al sur de la provincia, habla de la trasformación que se produce en las personas. “Ingresan de una manera tímida, nerviosa y verlos convertirse progresivamente en profesionales docentes, que estarán brindándose a niños de los diferentes niveles, es muy gratificante”.  

En algunos aspectos Villa Paranacito también viene rezagada, serán las periódicas crecientes que dejan en “modo pausa” este lugar, donde no siempre hay buena señal de teléfono, aunque esté entre grandes ciudades, pero a 100 km aproximadamente de estas, la conectividad de internet es muy limitada, aunque haya prestadores de internet, no llegan a cubrir con las necesidades básicas. Los datos móviles complementan una situación compleja, pero necesaria.

En este contexto y con una pandemia nunca antes vista iniciamos este 2020 nuestra actividad docente, explica Mario Lissmann. “A todos nos golpeó muy fuerte, tener que volcarnos a un modelo educativo muy diferente al que se estaba acostumbrado con tan poco tiempo para organizarnos y muchos apuros desde nuestros superiores”.

La pandemia, nos privó de eso tan ansiado por la mayoría de nosotros los docentes, que es ir como todos los días, a nuestra institución, ingresar al aula, hablar un poco de todo y luego dedicarnos al tema programado haciendo alguna que otra anotación en el pizarrón, mostrar “al curso completo” alguna presentación con diapositivas o video, recorrer el mapa o lámina para situar algo que creemos necesita apoyo visual, responder preguntas, aclarar alguna duda y evaluar”. El profesor marca la limitaciones de la cotidianeidad entre alumnos y docentes, hasta interactuar compartiendo el mate (infusión prohibida) ante el contagio directo por compartimiento.

En el testimonio compartido con Vía Gualeguaychú, Lissmann nos dijo; “Nos solicitaron que preparemos clases mediadas por tecnología, “virtuales”, para distribuir en la distancia”. “Sin saber demasiado, nos debimos lanzar a la aventura, sin asesoramiento se pensaron clases, con actividades y trabajos prácticos. Muchas dudas aparecieron, la superabundancia de materiales en diversos formatos, textos en PDF, videos, presentaciones con diapositivas, archivos comprimidos, entre otras, comenzaron a circular por medios digitales, plataformas virtuales, redes sociales, servicios de mensajerías, mail, entre otros. “Todo dependía de la capacidad estructural de cada realidad sociocultural en donde se encontraba enclavada la institución. ¿Se imaginan como fue nuestra realidad?

“En nuestro caso en particular, se comenzaron a detectar muchos silencios en algunos grupos de trabajo. Otros cumplieron sin descanso, aunque por momentos “aflojaron” en el envío de las tareas resueltas. Muchos grupos de whatsapp, con infinidad de mensajes de texto que no dejaban de ir y venir, se fueron “enfriando”. Un alternativa de solución, distanciar el envío de actividades, ya no semanalmente, ahora podría realizarse quincenalmente, con intervenciones en medio.

Mario Javier Lissmann, un profesor de Historia y Licenciado en Tecnología Educativa y especialista en Entornos Virtuales de Aprendizaje del ISFDC Villa Paranacito, Islas del Ibicuy.

El docente reflexiona sobre el nuevo formato de enseñanza, con tiempos y espacios compartidos de hijos, esposas y esposos, y hasta el perro. “Es muy difícil hacer todo lo requerido en una modalidad a distancia“, y agregó “No es lo mismo vivir en centros urbanos que vivir en zonas donde esta es casi una fantasía. Ni hablar de la falta de acceso a dispositivos digitales, la otra pata de esta cuestión”.

La modalidad digital permitió vincularse pedagógicamente, aunque trajo saturaciones por el exceso de videos, imágenes, dejaba como reflexión el académico, y agregó “Solo espero que se siga en este camino de una bimodalidad educativa, ya no como una acción de emergencia, sino como una alternativa de formación, claro que conlleva una organización por equipos de trabajo, no se puede ser contenidista, tutor, técnico, y el trabajo se debe pagar como corresponde. Hay muchos docentes super agotados, que estuvieron sobrecargados, con limitaciones técnicas”.

Las matemáticas en red
Otro de los testimonios fue con María Elba Cerrato, profesora de educación superior en Matemática con Especialización en Informática Educativa y como docente, y rectora del Instituto de Formación Docente Continua “María Inés Elizalde. Cerrato respondía a Vía Gualeguaychú, “llevo adelante la Práctica Docente I y II, de primer y segundo año respectivamente, del Profesorado de Educación Superior en Matemática, junto a mis compañeras de cátedra Evangelina Ullán y Fernanda Nazar.

Esta nueva realidad que vivimos nos ha sorprendido a todos y la educación no es la excepción. Sin embargo, desde el primer día de inicio de clases no hemos dejado de enseñar, de llevar adelante la educación de nuestros estudiantes bajo diferentes condiciones pero que, desde el esfuerzo de todos, tratamos de realizar el proceso de enseñanza aprendizaje de la mejor manera posible”.

Docentes virtuales Gualeguaychú
Crédito: María Elba Cerrato

Enseñar en un primer año ha diferido en la enseñanza del segundo año, porque a los estudiantes de primer año no los pudimos conocer de manera presencial, no pudimos entablar el propedéutico cara a cara, lo que imposibilitó mucho el acercamiento a ellos”. En este sentido la docente explica qué la cantidad de inscriptos disminuyó en la cantidad de asistentes a las aulas virtuales. “Indagando a los que pudimos comunicarnos telefónicamente, manifiestan algunos no adaptarse a la enseñanza virtual, expresando que no desean hacer una carrera a distancia y que volverán a cursar de manera “presencial” el año que viene.

“Nos preguntamos y nos preocupa para ir analizando futuras estrategias a implementar respecto a la educación presencial a futuro“.

Los egresados de escuelas secundarias, de 2019, manifiestan, la mayoría, no adaptarse a esta modalidad y los comprendo, porque no solo deben adaptarse a la enseñanza virtual sino también al ritmo de estudio que se necesita en un nivel superior, lo cual la presencialidad permite acompañar de otra manera a estos ingresantes en estos recorridos. Otros, hermanos o hijos en la escolaridad obligatoria han dejado de cursar porque los costos de datos del teléfono son para esos estudiantes de escolaridad obligatoria, postergando la formación superior para el año que viene.

La profesora explica, “podría seguir detallando cuestiones que han expresado por el cual no cursan el primer año de la carrera que eligieron para seguir sus estudios. Sin embargo, no nos hemos quedado con esto, algunos le hemos dado la opción de continuar con algunos espacios, no abandonar toda la carrera; ofrecerle material a través de otros medios.

La institución posee una plataforma institucional gratuita que nos aporta el estado a través del INFD (Instituto Nacional de Formación Docente) lo cual trabajamos desde sus inicios, además de la presencialidad con aulas virtuales, en mi caso, para las dos unidades académicas. No puedo expresar que todos los docentes de la institución lo realizaban ya que el uso del aula virtual no es obligatorio. En este contexto, permitió que esta plataforma sea muy importante para poder enseñar y además continuar como medio de comunicación con el resto de la comunidad educativa.

Sin embargo un factor común que existió entre docentes y estudiantes es la conectividad.

Docentes virtuales Gualeguaychú
Crédito: María Elba Cerrato

La plataforma no tiene acceso gratuito, se necesita de internet para ingresar, lo cual no todos tienen buena conexión, señal de wifi para poder ingresar o los suficientes datos del teléfono para permanecer mucho tiempo en las aulas virtuales. Si bien sabemos que la provincia ha solicitado el acceso gratuito a la misma hasta el momento no lo es, dificultando el acceso de muchos de los que enseñamos y de los estudiantes”.

Será decisión del estado garantizar el acceso gratuito a la plataforma educativa, se pregunta Cerrato, esta cuestión genera mucho malestar, impotencia, pero sobre todo desigualdad.

Además de la plataforma educativa, tenemos un grupo de whatsapp donde nos mantenemos comunicados de manera más rápida. Con primer año hemos podido además realizar clases a través de Jitsi Meet pero con segundo no fue posible porque no todos los estudiantes podían acceder por su baja o mala conectividad.

Finalmente María Elba nos comenta “los docentes estamos llevando esta tarea con los recursos que disponemos en nuestras casas (computadora, conexión de internet, celulares, entre otros.), lo cual no es un dato menor, porque sin el esfuerzo de cada uno de nosotros, docentes, la educación de estos estudiantes no sería posible”.




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