Tortitas negras caseras: el truco infalible para que el azúcar no se pegue en el horno y queden perfectas
La técnica definitiva para lograr la factura clásica de panadería en casa, con el secreto del "panal" y la harina para evitar que el caramelo se adhiera a la placa.
Las tortitas negras, también conocidas en algunas regiones como "caras sucias", representan uno de los hitos de la pastelería artesanal argentina. Esta factura, que tradicionalmente se elaboraba con los recortes de masa de pan, destaca por su contraste entre una base tierna y una cobertura de azúcar oscura y húmeda. La creadora @amasa.madre compartió en TikTok el procedimiento para obtener un resultado profesional, haciendo hincapié en cómo manejar el azúcar para que no se queme ni se pegue durante la cocción.
El éxito de esta preparación reside en el armado de las piezas en la placa y un pequeño "truco" de barrido de harina que protege los espacios libres. Al utilizar una masa enriquecida con manteca y leche, se logra una miga elástica que soporta perfectamente el peso del azúcar negra. Es una receta ideal para acompañar un vaso de leche fría o el mate, manteniendo viva una tradición que atraviesa generaciones en las mesas familiares.
Así quedan las tortitas negras por dentro.(Captura)
Qué ingredientes se necesitan para hacer dos docenas de tortitas
Para obtener un bollo tierno y una cobertura con la humedad justa, se requieren los siguientes elementos:
Para la masa:
500 g de harina (000 o 0000)
10 g de sal
40 g de azúcar
50 g de manteca pomada
250 ml de leche o agua a temperatura ambiente
5 g de levadura seca (o 15 g de fresca)
Para la cubierta:
250 g de azúcar negra
2 cucharadas de harina común
Extras: Harina adicional para espolvorear y manteca para la placa.ff
Estas facturas son muy fáciles de hacer en casa.(Captura)
Paso a paso: cómo preparar las tortitas negras perfectas
El procedimiento demanda un amasado enérgico y un cuidado especial en el momento de colocar el azúcar sobre la masa levada:
Mezclá la harina, la sal, el azúcar, la levadura y la leche hasta formar un bollo; incorporá la manteca blanda y amasá hasta que la superficie quede lisa y elástica.
Dejá descansar la masa tapada durante 30 minutos en un lugar cálido hasta que se relaje.
Estirá la masa con un palote sobre una superficie enharinada hasta alcanzar un espesor de entre 8 mm y 1 cm.
Cortá las porciones con un cortante circular de 6 a 8 cm de diámetro y ubicalas en una placa enmantecada una al lado de la otra, intercalando las hileras en forma de panal.
Espolvoreá harina por encima de las piezas y, con un pincel, llevá el excedente hacia los huecos libres de la placa para evitar que el azúcar se caramelice contra el metal.
Humedecé la superficie de cada tortita con apenas un poco de agua y cubrí con la mezcla de azúcar negra y las dos cucharadas de harina.
Presioná levemente con una cuchara, tapá y dejá levar hasta que las piezas dupliquen su volumen original.
Horneá en horno precalentado a 180 °C durante 20 a 25 minutos, hasta que la masa esté cocida y el azúcar haya formado la costra característica.
Esta técnica de panadería casera asegura que las tortitas se despeguen fácilmente y mantengan su forma sin que el azúcar se derrame por los bordes. Al mezclar el azúcar negra con un poco de harina, se controla la humedad del dulce, evitando que se transforme en un caramelo duro.