Conmueve al mercado financiero y de especulación la caída de las criptomonedas, principalmente luego de que se desplomaran las stablecoins, aquellas monedas atadas al dólar y que son las que suponen tienen más seguridad.

Bitcoin cotiza por debajo de los U$S 30.000, cuando en julio del 2021 lo hacía en los U$S 69.000.

De esta manera, la repercusión también golpeó de lleno a varios ahorristas argentinos, que ven en las criptomonedas una forma de saltearse las restricciones cambiarias y deciden ahorrar con ellas.

Pérdidas millonarias

La caída de las criptomonedas ocasionó pérdidas millonarias para las grandes potencias del mercado, ya sea cambiario y en general, y con ello una desconfianza generalizada en los inversores.

Así, todos los activos de riesgo se vieron impactados por lo sucedido, principalmente a partir de la suba de tasas que dispuso la Reserva Federal.

Según lo planteado por The Economist, “la infraestructura cripto está quebrada”, y esta nueva crisis se asemeja bastante a los colapsos financieros ya conocidos de viejas épocas.

Las claves de la caída de las criptomonedas

La primera clave para entender lo sucedido radica en comprender que la debacle principal comenzó con los criptoactivos, los cuales estaban atados a monedas convencionales y, por lo tanto, ofrecían mayores seguridades.

Así, las grandes protagonistas son las stablecoins, sujetas al dólar. Éstas suponían proporcionar calma y estabilidad en un mercado volátil, pero sucedió todo lo contrario.

Hace cinco días, la stablecoin TerraUSD, o UST, cayó a 99 centavos de dólar cuando antes cotizaba a un dólar. Pero en el transcurso de pocas horas, acabó desplomándose a 60 centavos. En la actualidad, su valoración es de apenas 20 centavos de dólar.

Así, el supuesto sostenimiento de su paridad con el dólar, para intentar cambiarlas de forma sencilla con la divisa norteamericana, se desplomó. Entretanto, las UST mantienen su valor a través de combinaciones de instrucciones codificadas en programas informáticos y lo que corresponde a una gestión activa de tesorería. Ese algoritmo falló.

Al ser un sistema descentralizado, se dio por primera vez una gran crisis financiera sin un "regulador". Foto: Favio Candellero

Otra de las claves es comprender que la crisis afectó a toda la confianza que radicaba en las criptomonedas. Así, la Bitcoin, una de las más reconocidas, se posicionó por debajo de los U$S 30.000. Cabe recordar que hace 10 meses, cotiaba en los U$S69.000. Respecto a Ethereum, su baja fue superior al 45%.

Además, para entender mejor la situación, se dio por primera vez una gran crisis sin la presencia de un regulador. Y es que en ello radica uno de los pilares de las criptomonedas, al ser un ecosistema desregulado, descentralizado, que hace que los inversores estén “por su cuenta”.

Un anuncio que llena de incertidumbre

“Los criptoactivos que mantenemos en custodia en nombre de nuestros clientes podrían estar sujetos a procedimientos de quiebra y dichos clientes podrían ser tratados como nuestros acreedores generales no garantizados”, fue el comunicado de Coinbase, la plataforma de criptomonedas de los Estados Unidos que es más utilizada.

Así, esta plataforma informó a la Bolsa de Valores que ninguno de los usuarios de sus sistemas tienen derecho a reclamar las criptomonedas en el caso de que la compañía se desplome en bancarrota. En otras palabras, en caso de quiebra, Coinbase puede usar los activos de los usuarios como propios, para pagar sus deudas.

Y ante esta realidad, The Economist no dudó en relatar en un artículo la cruda situación: “La era del dinero gratis en Estados Unidos ha llegado a su fin y están apareciendo grietas en todo tipo de mercados financieros”.

La opinión de los expertos argentinos

Acerca de lo sucedido, Infobae entrevistó a Ignacio E. Carballo, quien es economista, además de docente, director del Ecosistema Fintech de la UCA y Crypto & Alternative Finance lead de AMI (USA), y manifestó: “Lo que vimos en esta última semana es algo de lo que se venía hablando hace un tiempo: la viabilidad del ecosistema estable Terra, su moneda estable algorítmica UST, que prácticamente dejó de existir, al igual que su token Luna”.

Manuel Beaudroit, CEO y cofundador de Belo, agregó: El sistema que tenía para mantener la paridad con el dólar no era sustentable y su caída se llevó puesto a todo el ecosistema. El miedo y la incertidumbre generaron un efecto contagio en todo el mundo cripto y por eso el impacto en el precio de varios activos”.

Sin embargo, la mirada de Rodolfo Andragnes, propio de la ONG Bitcoin Argentina, es mucho más positiva: “En los fundamentos nada cambió. Es más, hay fortalecimiento, con una emisión que sigue constante e inmanipulable. Siguen bajando los costos por transacción, cada vez hay más mejoras y se sostienen los pilares de libertad y propiedad. Mientras tanto, el mundo tradicional muestra todo lo contrario: emisión descontrolada y flujos en dólares trabados por la guerra”.

Por último, el Chief Brand Officer de Ripio, Juan José Méndez, también aportó su opinión al respecto: “Tal vez la magnitud de esta bajada sea un poco más impresionante por el contexto, pero el mercado cripto y su ecosistema de usuarios y desarrolladores están habituados a esas fluctuaciones”.

Según los expertos, lo singular de esta caída es que se dio con las stablecoins, ligadas al dólar. Foto: Favio Candellero

Y luego sumó: “El mundo cripto tuvo un crecimiento fenomenal en todos sus aspectos en los últimos dos años, y es frecuente que después de grandes alzas vengan momentos de corrección de precios y ciclos bajistas. Cómo puede desarrollarse este ciclo es imposible de predecir. Lo singular que tiene esta bajada tan pronunciada es lo que ocurrió con uno de los mecanismos que tiene el mercado para resistir las bajas, que son las stablecoins”.